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Iluminación

La fuente de toda manifestación es la divina presencia Yo Soy.

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Constantemente enfatizamos nuestras cualidades de profetas, clarividentes, ESP (percepción extra sensorial) nos jactamos y pregonamos a los cuatro vientos de algo que estábamos pensando y se cumplió, por supuesto que tenía que pasar, es la ley inviolable de que todo lo que se piensa y dice, se manifestará tarde o temprano. “Sabía que esto me iba a suceder”, antes que me sucediera, yo tenía ese presentimiento. No es producto del azar, tiene que suceder, puesto que la fuente de toda manifestación es la divina presencia Yo Soy. Somos solo un instrumento, pero con capacidad de cambiar las cosas. Cuando estemos tentados de crear algo imperfecto, que no es de Dios, recapacitemos, démosle una vuelta completa a este pensamiento o sentimiento. Tenemos la capacidad de cambiar nuestros hábitos, costumbres y debilidades.

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