Categorías
Iluminación

Nuestro cuerpo empezó a opacarse.

ImageProxy

Nuestro cuerpo empezó a opacarse, se volvió más denso y pesado, la livianés dejó de existir, la luminosidad esplendorosa que solía poseer fue apagándose, nuestro tamaño disminuyó, nuestras células y átomos que antes vibraban dentro de nuestro ser con gran intensidad disminuyeron, nos convertimos en seres lentos y pesados, nuestra comunicación con Dios y los seres divinos dejó de practicarse, nuestra chispa divina de luz se volvió diminuta, empezamos a vivir menos años y la ración de energía y luz que éramos objeto casi desapareció, nuestras auras que antes irradiaban luz, belleza y amor dejaron de brillar. Al mismo tiempo nuestro planeta que era de una brillantez excepcional empezó a cambiar poco a poco, al principio la tierra era un planeta pura, cristalina y luminosa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *