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La creación es la manifestación más grande de Dios

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La creación es la manifestación más grande de Dios, en ella Él puso todo su gran amor, misericordia y perfección. Con voz potente Dios dijo: “Hágase la luz.” y “La luz se hizo.” Debemos entender que toda la creación de Dios fue, es y será luz, todo salió de la palabra de Dios y nada malo salió de la boca de Él. Todo fue hecho como Él lo deseaba y era bueno; si a nosotros nos parece algo malo, posiblemente se deba a que no seamos capaces de comprenderlo y si realmente es malo, el motivo es que intervino el hombre o el demonio y no Dios, porque en la conciencia divina de Dios todo es bueno y perfecto. Cuando Dios creó la luz, Él creó la vida, la vida de todos los animales, las plantas, seres humanos; todos estos seres dependen de la luz para existir. Al crear la luz, junto con ellos fueron creadas todas las leyes que rigen el universo, leyes cósmicas perfectas de Dios.

Después Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que mande a los peces del mar y a las aves del cielo, a las bestias, a las fieras salvajes y a los reptiles que se arrastran por el suelo”. Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó [Génesis 1:26-27].

Luego dice: Y creó al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó. Está hablando de la imagen y semejanza de Dios, que es Dios Padre Madre, Él creó al hombre y la mujer, exactamente a Su imagen y semejanza. Cuando Dios creó al hombre y mujer, no se está refiriendo al hombre y mujer separados, sino a la pareja, no es el individuo preso de soberbia y soledad, sino más bien al encuentro de dos seres unidos por lazos de comunión con Dios a la vez portadora de vida. Decimos que Dios creó al hombre, ya no es un producto casual o del azar sino que viene de Él y esto hace engrandecer al hombre. Cuando aparece el hombre (mujer) es como que Dios cediera el paso a su criatura más querida y predilecta, sigue creando a través de la cabeza, corazón y mano del hombre y al hacerlo, el hombre y la mujer se crean así mismos.

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