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La mujer tiene que aprender a amar su energía masculina interna

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Cuando ella aprenda a amar a su energía masculina interna, ésta empezará a apoyar a su energía femenina, lo cual se reflejará en su actitud exterior, aquellos hombres que no la apreciaban, empiezan a reaccionar positivamente de acuerdo al cambio de ella o de lo contrario se alejarán ocasionando que otros hombres vengan a su vida, éstos le brindarán su apoyo incondicional. Por otro lado, aquellos hombres que caen en la categoría del prototipo macho, los mismos que mantienen su energía femenina reprimida, solo puede atraer a su vida a mujeres fáciles y de poco auto estima. Estas reflejan la falta de respeto que él tiene por su energía femenina interna, ya que no confía y respeta dicha energía, lo cual indica que solo esta clase de mujeres él pueda atraer. Cuando llegue a amar y confiar en su energía femenina interna, logrará cambiar de actitud y atraerá a su vida mujeres que reflejarán dicha actitud.

En nuestra cultura occidental, especialmente en nuestra cultura latina, tenemos la tendencia de creer que las energías femeninas están relacionadas con la mujer y las energías masculinas con el hombre, no podemos concebir que ambas energías existan mutuamente tanto en el hombre como en la mujer. Es por eso que los hombres representan externamente al símbolo masculino, aquel lleno de seguridad en el mundo del poder, ya sea en el intelectual, el de las decisiones, mediante la acción instintiva, directa, segura y agresiva, pero al mismo tiempo impidiendo de manifestar sus cualidades femeninas internas de la intuición, reserva, ternura, maternidad y crianza.

La mujer externamente, representa al símbolo femenino, aquella que funciona con la característica propia de una dama, con intuición, ternura, reserva, maternidad, suavidad y entendimiento, ha negado su parte masculina interna, aquella que la hace incapaz de interactuar en el mundo del poder, de la acción, de las decisiones agresivas, del gobierno, de la política que tradicionalmente han estado en las manos de los hombres.

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