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Nuestra época

Diosa de la Prosperidad

Nuestra época

En el año 2,012 de nuestra época, el sol debe entrar al signo zodiacal de acuario, que coincide con el advenimiento y regreso de Cristo. El símbolo es el aire y es representado por dos líneas onduladas y paralelas que apuntan al firmamento azul, además vemos a un joven perteneciente a la mitología Griega llamado Ganímedes, que tiene un gorro puesto y está sosteniendo una urna de la que vierte un raudal hacia el cielo y con un semblante con un aire típico del que vierte los conocimientos para la humanidad de acuario de nuestra época, sosteniendo el cuerno de la abundancia de donde derrama la riqueza que es el producto del florecimiento y abundancia de la tierra.

Es la era de oro vaticinada para la época en que estamos empezando a vivir, en la cual no habrá barreras y límites en nuestras fronteras, no habrá injusticia social y existirá el deseo común de intercambiar todos los conocimientos adquiridos en la ciencia, medicina, arte, letras, comunicaciones, tecnología que hará de nuestra tierra un nuevo paraíso terrenal. El nuevo paradigma, se verá distorsionado a causa de las fuerzas del antiguo paradigma, las mismas que tratarán de hacer difícil el cambio y es lógico porque la minoría que ostentaba el poder, no quiere perder ese control, por consiguiente si la mayoría cree que ese control va dirigida en contra de ellas, estará decidida a cambiarla. Estamos en una época de cambios, las interrogantes y los métodos de las viejas costumbres hoy son inaceptables.

Según lo que pongamos de nuestra parte, existen dos posibilidades: una calamidad total y otra de la manifestación verdadera de una era de oro de la humanidad, todo está en nuestras manos y lo que hagamos individualmente además conjuntamente se verá reflejado, si el desafío que tenemos por delante nos pueda deparar un porvenir deslumbrante, dependiendo de nuestra elección. Las posibilidades y probabilidades son inmensas y toca a cada uno escoger el camino que conduzca a un futuro mejor. Es una tarea sin paralelo, especialmente para aquellos seres portadores de luz, el de aceptar el reto de decretar incansablemente la llama violeta, para que a la humanidad se le conceda preciosos regalos de dispensaciones especiales, para que la era de oro de la humanidad se haga realidad, por supuesto es responsabilidad de toda la humanidad.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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