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Iluminación

Nosotros escogemos salir del cuerpo

NOSOTROS ESCOGEMOS

Nosotros escogemos salir del cuerpo

Cada vez que alguien muere, inconscientemente está escogiendo salir de su cuerpo físico (muchas veces es de una manera consciente), aparentemente puede aparecer que haya tenido un accidente fatal o una enfermedad mortal e incurable, pero lo cierto es que cada uno está a cargo de su vida. El alma conoce la verdad, aunque el cuerpo físico lo niegue. Si usted está cerca de alguien que se está muriendo, puede ser testigo que dicha persona está anhelando y ejerciendo su deseo de salir de su cuerpo físico.

Nosotros hacemos que la muerte ocurra o se manifieste, no es algo que hagamos intencionalmente, más bien nos prestamos a la acción de morirnos. La muerte, es otro nombre que se le da al proceso de alterar o convertir el estado físico al estado espiritual. Este es un fenómeno en la cual nos deshacemos de lo anticuado y pasamos a algo nuevo y siempre nos manifestamos como uno solo, porque somos el mismo. La muerte desde el punto de vista de nuestra interpretación o concepto, es una representación errónea, ya que ésta es una ilusión, porque el temor a lo desconocido crea un pánico en nosotros y no nos hace ver que solo es una metamorfosis de un estado a otro. En el transcurso de nuestras vidas, tenemos pánico a la muerte física, moral, emocional y mental.

La muerte nos libera de patrones que se van transformando con el paso del tiempo, por lo cual todo sería monótono, rígido e inflexible. Viviríamos presos de nuestras costumbres pasadas de moda, de pensamientos que no nos conducen a la evolución y transformación del momento, con pensamientos recordatorios de que el pasado siempre fue mejor, con la capacidad física, mental y emocional deteriorada y especialmente con un cuerpo que no tendría el vigor suficiente como para desenvolverse por sí mismo, lo que ocasionaría que seamos una carga pesada para los que nos rodea y esto no nos perdonaríamos. Imagínense que experimentemos dolencias, malestares, dolores, que estemos postrados en la cama con incapacidades de por vida, sería intolerable. La muerte es un benefactor y liberador de situaciones inaceptables. La muerte es como los rayos de luz que penetra la oscuridad y da vida a todo lo que toca, abriendo nuevos horizontes para nuestro crecimiento en todos los aspectos de nuestras vivencias cotidianas. En lugar de temer a la muerte, tenemos que aceptar como una ley divina.

Extraido del libro «Conciencia Espiritual»

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