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Deben ser encaminados al plano espiritual que le pertenece

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Deben ser encaminados al plano espiritual que le pertenece

Los estudiantes espirituales o de luz, reconocen, saben lo que tienen que hacer para ayudar a estos seres y encaminarlos al plano que les pertenece, una de las formas es dar invocaciones (hacer un llamado especial) a su ángel de la guarda o al Arcángel San Miguel para que se hagan cargo de estas almas penitentes. Hay veces que es difícil erradicarlos del plano de estancamiento, pero uno tiene que ser persistente e insistir hasta que ellos hayan ido al escalón que les pertenece. En otros casos estos están esperando anheladamente que alguien los encamine en la dirección correcta (lo cual se sienten muy agradecidos), luego en el plano o escalón que les pertenece se encuentran muy felices. Cuando un alma está atrapada, pierde oportunidad de ver y juzgarse así misma lo que logró en vidas anteriores, pierde la oportunidad de prepararse y aprender lo que necesita para una nueva reencarnación, pierde la oportunidad de reencarnarse lo más pronto posible, por los años perdidos en su estancamiento.

Otras almas viven aferradas al cuerpo inerte y sin vida que yace en el cementerio (aunque solo exista huesos, esqueleto humano), no quieren apartarse y viven rondando alrededor de este cuerpo, por eso muchas veces es aconsejable incinerar al cuerpo físico cuando ha hecho su transición como lo hace la mayoría que ha escogido el camino espiritual, para que así no haya nada material en el cual el alma tenga que aferrarse y vuelva inmediatamente al escalón que le pertenece en el plano etérico. La mejor manera de desprenderse de un cuerpo, es mediante la cremación, porque después de la transición el alma tiene la tendencia de aferrarse emocionalmente al cuerpo físico. Incinerar al cuerpo mediante el fuego, es el método más eficaz de lograr la liberación del alma de todo lo relacionado al mundo físico. La cremación debe llevarse a cabo después de las 72 horas, desde que el ser ha hecho su transición al plano espiritual, esto se debe realizar así para que el alma sea consciente, además darle oportunidad de que deje y se aleje del cuerpo inerte, para así este sea objeto de su eliminación material, mediante el fuego.

La cremación es una experiencia espiritual maravillosa, a la cual deben asistir solo los seres queridos del difunto, además un ministro religioso para ayudar al alma mediante oraciones, a que se desprenda de todo vestigio que sea material, también para ayudarle a elevarse espiritualmente a escalones superiores en el plano etérico. Viendo como el fuego sagrado disipa al cuerpo, nos convencemos que ese cuerpo no hace a la persona, sino más bien el alma. No se debe pensar que la cremación o incineración es una experiencia anormal o macabra, debe ser todo lo contrario. Una vez estas cenizas (según la voluntad del difunto o difunta) se debe esparcir ya sea en el agua (río o mar) aire o tierra, pues estos forman parte integral con la naturaleza, la materia regresa a la materia y fluirá como algo que siempre tiene vida.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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