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Dios nos da nuestra ración diaria de energía

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Dios nos da nuestra ración diaria de energía

Nuestro Padre Celestial, con su magnífica misericordia, aunque estemos errados, sigue dándonos diariamente nuestra ración de energía, luego nosotros con nuestro libre albedrío podemos usarla como creamos conveniente, con esa ración diaria podemos ser fructíferos, hacer cosas importantes, podemos dormir las 24 horas y no hacer nada, podemos malgastar esta energía, usarla indebidamente, e inclusive usar esa energía para blasfemar y negar la existencia de Dios. Pero ese Dios perfecto al día siguiente, sin inmutarse dará a cada uno la ración de energía que le pertenece, ni más ni menos, puesto que para Él no hay favoritos. La vida es escoger, seguir ese flujo de energía que Dios nos regala diariamente y que está dentro de nosotros. La muerte es todo lo contrario.

Día a día, en cada momento de nuestras vidas, estamos escogiendo entre seguir o bloquear el flujo de energía dentro de nosotros. Cada vez que escogemos seguir el flujo de energía son de alegría y regocijo, todos nuestros órganos funcionan maravillosamente y más fuerza de vida corre dentro de nosotros. Todas las células del cuerpo reciben más energías, las cuales son renovadas con rapidez. Física y mentalmente nos sentimos más alertos y nuestra luz  resplandece. Nuestro cuerpo irradia belleza y vitalidad, se mantiene joven, fuerte y saludable.  nosotros no nos ponemos a pensar, porque nosotros creemos y pensamos que merecemos esto y mucho más, demostrando así, ingratitud con esa actitud. Dios, nos ha dado la facultad de perfeccionarnos, que muchas veces creemos que no tenemos que trabajar incesantemente para convertirnos en  lo que potencialmente debemos ser, cuan equivocados están aquellos que se obstinan en que alguien va ayudarles a regresar a nuestro Padre, somos nosotros individualmente quien logrará ese objetivo.

Existe una gran sorpresa para aquellos que piensan así a la vez viven desordenadamente toda su vida, (vidas) que hacen y deshacen de su vida como mejor les parece, luego al estar cerca de la muerte solo necesita arrepentirse sinceramente y serán salvados, o para eso vino nuestro amado Jesús que dio  su vida para salvarnos de nuestros pecados y por ende ser salvados, pero eso no es así, uno y nadie más que uno será el que logre su propia salvación¿Dónde está nuestra responsabilidad? Como siempre, el hombre desde el principio no ha querido tener responsabilidad por sus actos, cree que alguien y no ellos son los que deben sacrificarse para obtener el triunfo final de estar nuevamente al lado del Padre. Toda esta creencia errada, debe ser eliminada, solo así será libre; la facultad más grande del hombre es que tiene la capacidad de raciocinio, puede cambiar, manifestar y actuar como hombre en su camino a la perfección

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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