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Al río, no le preocupa perder su identidad y control

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Al río, no le preocupa perder su identidad y control

De la misma manera cuando nosotros estemos frente a ciertos momentos oscuros y difíciles de la vida, debemos enfrentarlos con humildad y bravura, en lugar de correr de ellos. Sabemos que el agua al final irá a desembocar en el océano, no le interesa ni le preocupa de unirse a otros ríos, tampoco le preocupa perder su identidad y control, graciosa y humildemente desemboca en el vasto océano, contribuyendo con su energía, uniéndose a él sin ninguna resistencia. Cada vez que nosotros nos movemos más allá de nuestro ego individual, para pertenecer a algo más grande, debemos emular el ejemplo del río.

Pensamos y vivimos creando maravillas en el mundo, en la cual solo sirve para envanecer nuestro orgullo y ego, gastamos tiempo, dinero, esfuerzos, etc., en edificar maravillas para la posteridad, creamos organizaciones, asociaciones, edificios, monumentos que lleven nuestro nombre y así vivir eternamente en lo físico, cuando lo único importante es lo espiritual. Ni siquiera nos paramos a pensar que las maravillas del mundo, son aquellas que nos mantienen con vida; como el respirar, ver, oír, tocar o palpar, saborear (sabor, gusto), sentir (sentimiento), reír (da más vida y lo conserva a uno más joven), y por supuesto amar. Las cosas más preciosas y más apreciadas de la vida no se pueden edificar con las manos o ser compradas por el hombre; nuestra conciencia humana poco a poco reemplazó a nuestra conciencia divina, por eso estamos buscando anheladamente la felicidad en algo pasajero que luego se torna en decepción, pero aun así seguimos buscándola donde no existe.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual

 

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