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Seguir el ejemplo del río

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Seguir el ejemplo del río

Nuestra vida se asemeja al cauce de un río, por eso se compara la vida con el curso del agua del río. El rumbo del agua cuando sigue su curso sobre la tierra, puede ser el espejo de nuestro camino a través de la vida. El agua empieza su curso sobre la tierra, cuando cae del cielo en forma de lluvia sobre las montañas y poco a poco se convierte en ríos. Así como el río fluye dentro de los confines de la naturaleza, nosotros hemos nacido con definidas características que gobiernan nuestra identidad. Hemos nacido en un lugar determinado y a una hora específica, viviendo dentro de una familia, con ciertas virtudes, a la vez con ciertos problemas y deficiencias. Dentro de estos parámetros, nos movemos a través de la vida encontrando muchas dificultades, obstáculos, problemas, quebradas y curvas al igual como cuando el río fluye.

El agua es un gran profesor, nos muestra movernos por el mundo con gracia, facilidad, determinación y humildad. Cuando el río cae de una cascada, gana energía y sigue adelante, también nosotros encontramos nuestras propias cascadas en nuestra vida, posiblemente caemos fuerte pero seguimos siempre adelante. El agua puede inspirarnos a no ser rígidos; porque ésta es flexible por naturaleza, no tiene temor o duda a lo que es familiar y tampoco a lo que no es familiar, es brava y no desperdicia el tiempo mirando al pasado, fluye hacia adelante sin mirar hacia atrás, al mismo tiempo si hay algún agujero que necesita ser llenado, humilde y bravamente llena ese espacio vacío; el agua no evita o corre por un rumbo diferente por temor a la oscuridad.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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