Categorías
Iluminación

El hombre ve al Dios que está dentro de sí mismo

yo-superior

El hombre ve al Dios que está dentro de sí mismo

Sabemos que durante la vida, el hombre ve al Dios que está muy dentro de sí mismo, esta es la Divina Presencia, esta realiza y se manifiesta con actos heroicos, en casos de accidentes o catástrofes en el cual uno sin pensar dos veces arriesga su vida para salvar a desconocidos, acto que es la acción y manifestación del Dios interno. En realidad no son desconocidos puesto que todos los seres humanos representamos a ese Dios misericordioso vivo, latente dentro de uno mismo, expresa gratitud por lo bueno y malo acontecido en ellos, ve, es: guiado, tocado, escuchado por ese Dios en el camino de la vida.

Madre Teresa de Calcuta cada vez que le preguntaban porque siempre seguía recibiendo a los indigentes, desamparados, enfermos, hambrientos, huérfanos, a los más humildes de los humildes, ella solía decir que en cada rostro que observaba era el rostro de Jesús que veía y ella no podía decir nunca No a Jesús. Dios es vida, luz, energía y sobre todo conciencia, todo lo que existe es Dios. Ninguno de nosotros estamos aislados o separados unos de los otros, cada uno estamos actuando de determinada manera que parece que estuviéramos haciéndolo separadamente de los demás, pero el conjunto de estos quehaceres hace que cada uno cumpla con el ciclo de la vida encomendada.

Las flores con su belleza y perfume adornan ese panorama esplendoroso del campo, las aves con sus vuelos y cantos llenan de alegría ese paisaje, los animales, los insectos, (aunque muchas veces indeseables, cumplen con su misión corta pero efectiva) las plantas, los ríos, los mares, los vientos, las montañas, los humanos, etc., cada uno tiene su misión que hace que esta vida, no sea monótona y sin movimiento, es por eso que Dios en su creación se manifestó hasta en el último detalle, la grandeza de su infinito amor, puesto que Él no quería estar solo. Cada componente en este cuerpo celestial, se manifiesta con diferentes vibraciones, latidos, cadencias, que al poner todo junto hace que este cuerpo grandioso, palpite con diferentes tonos, intensidades y alegría que ni la mejor sinfonía podría copiar la eficacia de los sonidos tan exquisitamente puestos juntos, por supuesto no nos ponemos a pensar en nada de esto, puesto que vivimos soñando con cosas triviales y superficiales.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *