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Iluminación

Fuimos verdaderamente uno.

uno

Fuimos verdaderamente uno

Dios le dio unos días más de vida para que junto con nuestros cantos, decretos, en las últimas horas de vida logre con nuestra ayuda acelerar un poco más su elevamiento espiritual, nunca en mi vida fui testigo de la comunión y unidad que mostramos en los últimos momentos de este ser querido, fuimos verdaderamente uno, fuimos unidad, me sentí feliz de pertenecer y formar parte de nuestra comunidad, la cual mostró un gran amor para esta querida alma, que dio tanto y que ella con sus propios ojos fue testiga que lo que demostrábamos era realmente verdadero. Una gran cosecha muy bien merecida.

Llegó el día Sábado 10 de Junio de 2006, a las 10.30 de la mañana mi esposa y yo estuvimos en el hospital, la encontramos radiante y llena de felicidad. Ella era Escorpión como yo, siempre hacíamos bromas de lo valientes y fuertes que somos los de este signo zodiacal, especialmente en los momentos más críticos, le hice recordar que nosotros los escorpiones no temíamos a la muerte, a lo que respondió afirmativamente y sabía a lo que me estaba refiriendo, esa mañana hablamos con mucha serenidad, comprensión y amor. Le preguntamos que si había visto a la virgen María o alguno de los seres divinos, que serían los encargados de dirigirla al plano espiritual que le pertenecía, ella asintió y dijo que era nuestra madre María, sabíamos que sus horas estaban contadas. Fue una despedida muy emotiva con abrazos y besos, una despedida llena de amor, en ella no existía temor ni miedo, más bien estaba decidida a llevar a cabo el último paso de una  vida a otra vida.

De parte nuestra no hubo lágrimas, más bien le dimos ánimo para que el viaje a su verdadera casa sea lleno de triunfo, ella nos informó y agradecía a Dios por darle la oportunidad de ver antes de regresar al lugar que sería su nuevo hogar, la descripción fue única y maravillosa, estaba muy feliz para dar ese siguiente paso, nos aseguró que nos estaría esperando ansiosa cuando llegue nuestro día, que tengamos que regresar a nuestra verdadera casa, hubo una comunicación muy abierta de lo que le esperaba y nosotros nos sentimos muy felices por nuestra Ma, nos despedimos con palabras tiernas y llenas de esperanza, con abrazos y besitos, en ningún momento demostramos tristeza y ella tampoco nos demostró tristeza, más bien quería que haya fuego en nosotros y en toda la comunidad, pero ese fuego sagrado perteneciente a Dios.

Al día siguiente, Domingo 11 de Junio de 2006, a las 2.30 de la tarde hizo su transición, pero en ese momento crucial, no estuvo sola, hubo varios miembros de nuestra comunidad, los cuales estaban de visita, entre ellos se encontraban ciertos ministros quienes le aplicaron los santos óleos, o sea el acto sagrado de cerrar y sellar los siete chakras, ella se fue a la otra vida y antes de cerrar los ojos lo hizo agarrada de la mano de un ser querido de nuestra comunidad. He contado esta historia con el fin de hacerles saber que en el estado en que se encontraba Ma, es cuando seres que han logrado cierto elevamiento espiritual, Dios les da una concesión especial para que en ese momento, se les abra el tercer ojo, que es el ojo de la visión divina y puedan ver lo que los ojos humanos no pueden ver, en sus últimos momentos ella fue vidente y nosotros oyentes de la grandeza de Dios. Te deseamos con todo nuestro amor, un buen viaje querida Ma, el día de tu transición fue un día bueno y maravilloso. Gracias Ma por tu amor, tu bondad y sencillez.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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