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Iluminación

Mal hábito

Mal hábito

Mal hábito

Al practicar su virtud de alimentarnos, tenía en mente que se estaba ayudando a sí misma y lo estaba, quería transmutar su karma lo más elevado posible en esta vida, porque tenía en mente de no regresar nuevamente a la vida y quería lograr su ascensión. Ella no representaba su edad, era muy activa, robusta, jovial, pero sufría de un mal incurable que a veces la hacía lenta, tenía dificultad de respirar, me refiero a la enfisema, que según ella contrajo porque había abusado desde muy joven, el vicio de fumar, estaba consciente y aceptaba que ella había creado ese mal hábito, que aunque muchos años ya dejó de fumar, las consecuencias y estragos seguían adelante e iban a causar su transición al plano espiritual.

Estoy contando esta historia en la vida y no en la muerte, ya que ella siempre quería celebrar el acto de vivir intensamente, inclusive antes de hacer su transición, cada uno tuvo sus consejos maternales, donde nos instaba a ser más conscientes de nuestra misión en la tierra, que era el del servicio a la humanidad. Ella en vida cultivó el amor hacia los demás y en sus últimos días de vida, fue recipiente del amor que nosotros le correspondíamos en reciprocidad. A ella constantemente la llevaban de emergencia al hospital, que nos tenía acostumbrados, hasta que un día la llevaron de emergencia. Nuestro pastor y director espiritual, nos llamó haciéndonos saber del estado de nuestra querida Ma.

Tuvo oportunidad de hablar diariamente con mi esposa y entre las conversaciones estaban, que si era tiempo para hacer su transición, a lo que siempre ella y yo contestábamos que todavía no lo era, aunque para nuestros adentros, pensábamos que lo era, tenía una confianza especial con nosotros, confiaba mucho de nuestra opinión, aunque era muy confidente con mi esposa, era como una madre consejera para mi esposa. Las noticias que luego nos llegaron fue que Ma estaba en coma, que ya no reconocía a nadie y posiblemente no pasaba de esa noche, inmediatamente fuimos a visitarla al hospital, la encontramos en un estado irreconocible, verdaderamente estaba en coma. Mi esposa y yo empezamos a hablarle dulcemente, besarla con mucho amor, le hablábamos con palabras de aliento, que más podíamos hacer, se nos iba nuestra Ma.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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