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Iluminación

Buen día

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Buen día

Muchos podrían considerar el día de la muerte como un mal día pero no para “Ma.” En nuestra congregación había una dama de 80 años que se llamaba Eunice, pero para todos nosotros era nuestra “Ma” (diminutivo de Mamá) ella era la encargada de preparar y arreglar ciertos platillos para la comunidad. Todos los domingos después de la misa tenemos por costumbre de saborear ciertos platillos que los feligreses traen voluntariamente. Ma era una gran cocinera, podía improvisar ciertas comidas de la nada. En ciertas oportunidades la comida no era suficiente, pero ella siempre era optimista a tal punto que nunca hubo escasez, en cierto modo tenía una gran facilidad de precipitación, osea de la nada podía crear los alimentos necesarios para toda la comunidad, pienso que ni ella misma era consciente de dicha virtud.

Como encargada de la cocina, era la que más se sacrificaba y traía alimentos para nosotros, como era jubilada, muchas veces sus recursos económicos que recibía del seguro social, no eran lo suficiente como para alimentar a un buen número de personas, que concurríamos cada domingo a nuestra iglesia, aunque la iglesia quería remunerar por los gastos en víveres que semanalmente gastaba, ella se negaba, primero porque se había prometido así misma hacerlo; segundo porque al hacerlo estaba transmutando su karma, ya que estaba practicando su servicio hacia Dios, haciendo lo que Jesús decía constantemente, dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento; tercero porque era una virtud innata de ella de vernos felices saboreando sus exquisitas invenciones de cocina y repostería, muchas veces a mí me traía lo que a mí me gustaba y lo hacía llena de alegría y regocijo, siempre con su sonrisa en sus labios, me decía: “Darling” (el predilecto, el querido, el favorito, el amado, pero para Ma, toda la congregación era predilecta, querida, favorita y amada, para ella no existía preferencia, era su palabra favorita), he traído aparte lo que a ti tanto te gusta, como la extraño a mi viejita del alma.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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