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Elevamiento

Había un doctor famoso que era el encargado de casos de emergencia, de vida o muerte, los minutos, segundos eran de vital importancia en la vida de los accidentados, ataques cardiacos o del corazón. Era el encargado de decidir y ejecutar las operaciones más difíciles, sus manos en cierta forma eran divinas, podría decirse que hacía milagros con ellas. Diariamente, en el hospital que prestaba sus servicios, era reconocido por su gran labor, al mismo tiempo que iba salvando muchas vidas, sus responsabilidades iban aumentando hasta el extremo que empezó a ignorar su vida familiar, en su hogar muchas veces después de haber planeado hacer algo junto con su esposa e hijos, tenía que cancelarlos, él estaba constantemente en emergencia las 24 horas.

Las llamadas de emergencia nunca dejaban de parar, siempre lo necesitaban en el hospital, su reputación creció y en el hospital estaban satisfechos de tener a un doctor de tanta capacidad profesional, fue recompensado monetariamente por sus servicios, le aumentaron su sueldo hasta lo máximo, querían asegurarse que él permaneciera por muchos años como miembro profesional en dicho hospital. Debido a su experiencia, dedicación e integridad a su servicio, fue olvidando sus responsabilidades como esposo y padre de familia, empezó a tener problemas con su esposa, ya que casi nunca contaban con él en ciertos acontecimientos en que debía estar presente, tanto familiares, sociales y en su participación en la educación de sus hijos. Anteriormente, diariamente por lo menos por 15 minutos decretaba la llama violeta, poco a poco empezó a dejar de hacerlo hasta que por fin no lo hacía más. La situación con su esposa se deterioró hasta el punto, que su esposa e hijos lo abandonaron, decisión que él no vio muy bien, empezó a tener presión en sí mismo, como consecuencia empezó a tomar licor para relajarse, uno de estos días en la cual no estaba sobrio, lo llamaron para un caso de emergencia a la cual asistió, pero él no estaba en condiciones para ejecutar una operación de tanta envergadura, había mucho riesgo, pero lo tuvo que hacer, ya que no había otra alternativa, el paciente se estaba muriendo de todas maneras. Llevó a cabo dicha operación, por más esfuerzo que puso de su parte, el paciente murió, no le pudo salvar la vida; a los problemas anteriores, se unió este otro, por su culpa el paciente había muerto, no se podía perdonar, se dedicó más a la bebida, debido a esto, faltaba mucho al hospital, se volvió irresponsable, profesionalmente era ineficaz.

Debido a estos problemas personales, el hospital lo despidió; sin esposa e hijos, sin empleo, también perdió la casa, se dedicó más al licor, vivía en los callejones, era alcohólico, todo mal oliente, mugroso y harapiento vivió hasta cierto tiempo, dedicado a la bebida hasta que por fin murió. Luego de haber muerto, lo llevan al plano etérico que le correspondía, allí en presencia del ángel de los pergaminos, su santo ser Crístico y por supuesto el concejo kármico, llegó la hora del juzgamiento, inmediatamente, como en una película le pasaron todo lo que hizo en vida ante una inmensa pared. Él mismo fue su propio juez, vio cuantos milagros hizo con sus manos, cuantas  miles de vidas salvó, al lado una sola vida que no pudo salvar, además de haber abandonado a sus seres queridos, por darle preferencia al empleo en lugar de haber prestado más atención a su familia.

Reconfortado y satisfecho, por lo que logró durante su vida física, con la ayuda y comprensión de los seres divinos, los cuales lo felicitaron por su gran labor en el plano físico, fue encomendado a ir a uno de los retiros etéricos a prepararse nuevamente para su próxima reencarnación, como vemos en el plano etérico todo se simplifica, puesto que todo se ve con ojos divinos y no con ojos humanos donde existe la imperfección.

Extraído del libro»Conciencia Espiritual»

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