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Los rostros muestran el nivel espiritual alcanzado en el planeta tierra

el alma conoce

Los rostros muestran el nivel espiritual alcanzado en el planeta tierra

En el plano etérico existen retiros especiales de orientación para las almas recién llegadas del plano físico. Los seres encargados de dichos centros, muestran un amor y amabilidad que trasciende el amor y amabilidad humana, producto del elevamiento espiritual que poseen, no existe comparación a las atenciones que las almas recién llegadas son objeto, puesto que son únicas en su género, ninguna experiencia ya sea humana o espiritual puede compararse. A estas se les dan diferentes clases de baños de luz, de diferentes colores, pero especialmente el de la llama violeta, para acelerar las vibraciones y elevar la conciencia espiritual al máximo, para así posteriormente estar listos para el aprendizaje a los que serán sometidos. Luego de estos baños las apariencias personales son radiantes, hermosas y llenas de felicidad, en los rostros muestran el nivel espiritual alcanzado en el planeta tierra. Como dije anteriormente el promedio de edad es similar en todos ellos, todos son jóvenes y de talla o tamaño mucho más altos de los que ejercieron en el plano físico. La edad se expresa por el tiempo transcurrido, pero en el plano etérico el tiempo no existe, o sea que todos expresan la misma edad. Además si las cualidades físicas no fueron atractivas en el plano físico, en el plano etérico son perfectas, atractivas, radiantes, maravillosas y no existen defectos físicos.

En el plano etérico hay una revisión de lo acontecido en vida, lo que ha sido grabado por el ángel del pergamino, en donde constan todos los actos realizados en nuestra vida física, nada es omitido. Dicha revisión está dirigida por el Concejo Kármico, nuestro Ser Crístico (muchos lo consideran como nuestro Ángel de la Guarda) quien nos representa como nuestro abogado, un Ángel que se encarga de grabar minuciosamente la sesión, en la revisión no se puede engañar a nadie, el alma lo sabe todo, sabe diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Se analiza la cantidad de karma que tenía el ser humano para transmutar y lo que logró en la vida física. Se revisan diferentes vidas, uno es prácticamente su propio juez, uno puede ver los patrones y hábitos que impusieron a uno a actuar de determinada manera en ciertas situaciones, es un proceso de aprendizaje para el alma, donde no existen reproches, críticas, el matiz es positivo y con gran amor de parte de los seres divinos.

El alma se siente agradecida y alentada por lo aprendido, deseosa de querer trabajar en el karma todavía por transmutar o saldar. Es como si se viera una película de los sucesos de nuestra vida física. Los actos de desesperación, duda, temor, ira, lástima de uno mismo son enfatizados, los cuales parecen ser dejados de lado muchas veces por nuestra desidia, sentimientos que en vida muy continuamente no se podía ver con claridad. Uno se siente feliz cuando se obró positivamente de una manera altruista, es importante como se usó el tiempo, las oportunidades para servir a la humanidad y a Dios, las posibilidades de demostrar y ejercer el amor en general hacia todo lo creado. En caso contrario, cuando se obró de una manera negativa, usando las energías erróneamente las que ocasionaron el estancamiento del elevamiento espiritual, el alma comprendía lo que tenía que corregir, pero no lo hacía muchas veces por el conflicto con la psicología humana. Tanto tiempo desperdiciado en la vida, por no comprender la naturaleza de ciertas cosas y acontecimientos.

Extraído del libro  «Conciencia Espiritual»

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