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Iluminación

El alma conoce nuestra naturaleza

el alma conoce nuestra naturaleza

El alma conoce nuestra naturaleza

El alma conoce nuestra naturaleza, no debemos suplicarle en nuestras oraciones y peticiones, ella sabe lo que hemos logrado y lo que necesitamos para resolver nuestras dificultades. Como sabemos, la tierra es una escuela de aprendizaje para el alma, donde además de exámenes también existen pruebas que hay que pasarlas, debemos prestarle atención a las necesidades de nuestra alma. Si por solo un instante el hombre se convirtiera en unidad con su alma, sus aberraciones dejarían de existir. En la vida experimentamos alegrías y tristezas, ya que no comprenderíamos la alegría sin la existencia de la tristeza. Ninguna alma está completa de conocimiento, en caso contrario, no estaría constantemente buscando experiencias en el plano físico.

Después que el alma ha vivido en este planeta por cierto período de tiempo, donde ha tenido experiencias buenas y malas, decisiones acertadas y erradas, ha gozado y sufrido, hasta que llega la fecha de su partida. El alma cuando está lista para regresar de nuevo a su hogar original, lo hace por intermedio de la transición, que es el acto en el cual el alma ha decidido dejar su cuerpo o instrumento, que usó en su vida en la tierra para experimentar las enseñanzas impartidas en el plano espiritual antes de venir al planeta tierra, regresa al plano espiritual donde según el comportamiento de ésta en la tierra es merecedora de ir al plano etérico o al plano astral, dichos planos son una indicación del adelanto obtenido en su estadía en el planeta tierra u otras dimensiones. Cuando el hombre deja la existencia física, mediante la transición, el alma tiene memoria de las recolecciones de experiencias vividas, las que están almacenadas en el cuerpo etérico, esto es de conocimiento del alma y vivirán eternamente dentro de ella. Debemos vivir experiencias que nos lleven a un completo estado de armonía con nuestra alma y si no lo hacemos, tendremos nuevamente que tratarlo en alguna vida posterior a esta.

Ahora vemos que cuando el alma de un ser querido, ha hecho su transición hay veces este en sueños se le aparece a uno como una persona de un promedio de 33 años de edad (no importa a qué edad haya dejado de existir en lo físico). Se aparece toda sonriente, feliz, llena de amor y dulzura. Asegurándonos que el alma está en una mejor vida. ¡Cómo no! Para la clase de vida que llevamos en nuestra querida tierra, cualquier otra siempre va a ser mejor. Aunque esta persona haya departido de este mundo terrenal, ya sea niño o anciano, la apariencia cuando se nos presenta, siempre será semejante a los treinta porque esa es la edad simbólica en el plano espiritual. El encuentro con el ser querido es siempre lleno de alegría y amor. Este no quiere que sigamos sufriendo puesto que él se encuentra muy feliz en su nuevo hogar, su verdadero hogar.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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