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En la casa de mi Padre hay muchas mansiones

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En la casa de mi Padre hay muchas mansiones

“En la casa de mi Padre hay muchas mansiones” [Juan 14:2]. El plano espiritual consta de una pirámide con 33 escalones hacia arriba y otra pirámide de 33 escalones hacia abajo. La pirámide con escalones hacia arriba es lo que llamamos el plano etérico, angélico o cielo. La pirámide con escalones hacia abajo es lo que llamamos el plano astral, no angélico o el infierno. Cuando estamos hablando acerca de muchas mansiones, estamos hablando de los escalones hacia arriba y escalones hacia abajo, al mismo tiempo están refiriéndonos a los planos de conciencia, lo cual hace que el individuo reconozca el nivel al que pertenece, de acuerdo a su adelanto espiritual obtenido durante sus vidas.

Decíamos que las personas durante su vida debido al uso de su libertad para escoger lo que quiere, han cometido actos buenos y malos, todo eso va formando parte de lo que la persona ha logrado acumular durante su vida. Esto da lugar a la creación de karma, o dharma. Karma (explicaremos más detalladamente posteriormente) es lo que podríamos decir lo malo o deudas. Dharma es lo que podríamos decir lo bueno o tesoros. Los dos han sido acumulados durante las diferentes vidas de una persona.

“Todo lo que aten en la tierra, el cielo lo tendrá por atado, y todo lo que desaten en la tierra, el cielo lo tendrá desatado” [Mateo 18:18]. Nosotros durante nuestra vida, hemos ido adquiriendo cierto nivel de entendimiento dando lugar a que tengamos diferentes niveles de conciencia, vibraciones y elevamiento espiritual. Es debido a estos niveles de conciencia espiritual en los escalones hacia arriba o hacia abajo, la que nos sitúa en qué nivel nos encontramos. Espiritualmente hablando, cuando uno hace su transición va al nivel o escalón que le corresponde, escalón alcanzado debido al esfuerzo realizado en ésta vida o en vidas anteriores.

Todo lo que hacemos en la tierra se va grabando en el cielo, sea bueno o malo. A medida que nosotros por nuestro avance espiritual vamos deshaciendo actos que podríamos considerar malos en la tierra. Al mismo tiempo, eso se deshace en el cielo y esto que ahora es bueno se almacena en el cuerpo causal donde mantenemos nuestros tesoros para cuando necesitemos hacer uso de ellos. San Pablo una vez se expresó de esta manera: “Yo he sido crucificado con Cristo. No soy yo quien vive, pero Cristo vive en mí, en la vida que vivo ahora en la carne, yo vivo por la fe en el hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí” [Gálatas 2:20].

Extraido del libro «Conciencia Espiritual»

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