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Nuestro ser real es de origen divino

nuestro ser realNuestro ser real es de origen divino

En las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, tocamos un punto esencial acerca del conocimiento auténtico del Ser Real, porque debido al uso de nuestro intelecto, creemos que este cuerpo físico es todo lo que verdaderamente somos y este cuerpo al terminar con la muerte, todo se acaba y por consiguiente seguiremos envueltos de Maya. Maya palabra sánscrita que significa ilusión, irreal, falso y sin base, pero con el conocimiento de nuestro origen divino, podemos corregir dicho error.

Con el conocimiento del verdadero origen divino, reconocemos que somos creación de la gran mente de Dios, por consiguiente de origen puro, a la vez conteniendo la esencia divina y semejanza de nuestro Dios Padre Madre, haciéndonos co-creadores siempre y cuando fuéramos partícipes de su voluntad en manifestación y acción protegiendo nuestra pureza real acompañada con la existencia del libre albedrío y una conciencia individual para que en cada momento seamos acreedores a escoger el sendero perfecto que nos hará evolucionar totalmente.

Al principio fuimos como lo designó nuestro Padre, divinos en esencia, vivíamos felices por mucho tiempo haciendo su voluntad, hasta que un día empezamos a experimentar por y con nosotros mismos, dando lugar a la aparición del ego humano, que fue creciendo con las creaciones erradas, producto de nuestro orgullo. Con el nacimiento de nuestro ego, empezamos a creer que somos nosotros los portadores de un poder innato, los cuales eran los causantes de nuestras creaciones y no la omnipotencia divina de Dios, que es la fuente y esencia creadora de todo lo existente, olvidamos el verdadero destino y origen divino de nuestra creación.

Poco a poco fuimos alejándonos de nuestra creación real y original, empezamos a experimentar creaciones imperfectas, al hacerlo, nuestro cuerpo cada día empezó a ser más denso y más denso, ocasionando que nuestras vibraciones, sean más lentas por la negatividad creada, nuestros pensamientos erróneos y negativos, impedían el libre paso de la luz divina, dando lugar a la creación, transformación de este cuerpo de carne y hueso, con un flujo de sangre como único vehículo de energía, para vivir en el espacio y tiempo creado por uno mismo. Este cuerpo irreal no es ni siquiera la resemblanza del cuerpo original puro y real que hizo a nuestro Padre Creador exclamar éxtasis, regocijo y alegría, cuando vio que su creación fue perfecta, ya que fue buena, muy buena, le gustó y amó mucho y con él se quedó.

Con la ignorancia acerca de nuestro origen divino, unido a las enseñanzas falsas que niegan totalmente ese origen divino, crea en nosotros un concepto erróneo de nuestra unidad, negándonos el deseo de regresar a nuestro Padre por medio de nosotros mismos, ocasionando que nuestro ego humano sea cargado de negatividad, la misma que se eleva y envuelve completamente a nuestro planeta tierra, interrumpiendo así la penetración y flujo de luz pura y perfecta procedente de nuestro Padre Celestial. Con el impedimento de la luz del conocimiento, esta energía positiva no puede llegar a introducirse en nosotros, evitando que fluya permanentemente el amor divino del Padre, a la vez ocasionando un rechazo total de nuestro origen divino, proveniente de las enseñanzas de los ángeles caídos.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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