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Las entidades negativas han sido creadas por la ignorancia.

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Las entidades negativas han sido creadas por la ignorancia

En el mundo Occidental, al ignorar esta verdad, la gente inútilmente está atada a expresiones de dolor, cuando debería ser lo contrario, debería expresar alegría y agradecimiento, porque ese ser querido ha sido liberado de la rueda de la vida. Generalmente esto ocurre cuando el individuo está estancado y las posibilidades de avanzar en su misión en la vida, ha llegado a su máximo, lo cual necesita cambiar de escenario o panorama, para reenfocarse nuevamente en su plan divino, la muerte o transición en este caso es una pausa necesaria. El egoísmo maniobra y capacita a la persona a ignorar ciertas verdades, que atan a estas ilusiones creadas por sí misma. El individuo, se siente víctima y entidades negativas juegan un papel importante, debilitando las reservas de positividad e inclusive en seres de buena voluntad. Las entidades negativas han sido también creadas, por la ignorancia de la verdad en la humanidad. El egoísmo al crear el complejo de inferioridad en la persona, hace a esta victima de su mediocridad, cree y su personalidad es absorbida por pensamientos imperfectos, pertenecientes a la mente carnal, ignorando a la sabiduría palpitante dentro de nosotros que vive como la divina presencia.

La divina presencia es la fuente divina creadora de toda perfección. Todo lo que es discordante a la perfección, no puede ser la verdad. La verdad es vida, es amor, es armonía, es belleza en toda la extensión de la palabra, sin limitaciones ni barreras. Todo el que no conoce la verdad, vive atado a lo físico, siendo así esclavo de su creación errada, más aún vive obsesionado y fascinado, cree, vive, siente satisfacción y convicción de que su creación es perfecta, pero es solo el ego quien está representando el papel de la persona. El cuerpo emocional o del deseo ha creado en lo físico algo que casi nada es permanente y perecedero, al contrario son producidos por sentimientos y conocimientos de la conciencia humana, la misma que por lo general se equivoca.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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