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Iluminación

La túnica sin costuras

manto sin costurasLa túnica sin costuras

Cuando el cuerpo decadente, no puede demostrar y experimentar la belleza innata de la naturaleza, esta por si mismo crea un vacuum, dando paso a una nueva creación, pues la naturaleza es sabia, siempre está creando oportunidades de expansión, belleza y armonía, moviéndose siempre adelante o arriba, nunca retrocede. Ese ser que ha dejado de existir físicamente, tiene que estar en un sitio mejor. La existencia de este ser real, no puede escaparse fuera de todo lo creado, tiene que estar en alguna parte, no puede salir fuera de la creación, no puede desaparecer, extinguirse o esfumarse, no puede salir de estas cuatro paredes que conocemos como universo. Nuestra divinidad, hace despertar esa conciencia divina conocida como la divina presencia, Jesús solía llamarla a esta como “la túnica sin costura” [Juan 19:23]. Todo lo que se ve es temporario, todo lo que no se ve es eterno. En realidad, no podemos comprender que tampoco existe separación, puesto que solo es una interrupción temporaria y esa sensación de pérdida, es una de las jugarretas de nuestro ego humano, puesto que no comprende que uno es la conciencia divina.

Cada vez que pensamos en el ser querido que ha hecho su transición al plano espiritual, en ese mismo instante está en conexión con él o ella, mediante su cuerpo mental que es indestructible, con solo el hecho de fijar nuestros deseos conscientemente. Si solo conociéramos estas verdades, eliminaríamos tantas energías de pesar que gastamos vanamente, puesto que son ilusorias. Comúnmente se debe al concepto errado de la mente carnal, que identifica al cuerpo como si fuera el individuo y no queriendo reconocer al cuerpo como una vestimenta temporal usada en el plano físico para experimentar condiciones y experiencias físicas. Cuando se ama a un ser querido, uno debe extinguir y disipar esos sentimientos de dolor y desesperación, porque estos atan al ser querido, en su expresión de armonía y felicidad propios del plano en que está viviendo, nosotros en cierto modo estamos deteniendo el avance espiritual que ese ser querido a escogido, para remontarse a una nueva oportunidad, en caso que escogiera nuevamente reencarnarse. El amor debe reflejar amor en todo momento y aspectos, porque este es sinónimo de armonía, alegría, paz y felicidad.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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