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Iluminación

No se puede servir a dos amos al mismo tiempo

dos amos

No se puede servir a dos amos al mismo tiempo

“Nadie puede servir a dos amos, porque odiaría a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero” [Mateo 6:24]. Solamente existe la divina presencia Yo Soy de Dios en ti y ésta es expresada como poder, sabiduría y amor. Muchas veces confundimos y pensamos que las manifestaciones externas son las que cuentan, esto solo es una ilusión que nos desvía de la fuente creadora de Dios y usamos indebidamente esta energía, lo cual indica que estamos sirviendo a un amo despectivo y falso que es originario en la mente carnal conocido como el ego. Cuando caminas, corres, haces ejercicio o movimientos corporales, cuando piensas y tomas decisiones, Dios se está manifestando a través de tu cuerpo y hace tangible estos movimientos y pensamientos y si logras comprender que es el poder de Dios quien está originando esto, sabrás que es un poder superior dentro de ti, que está a cargo de todo lo que acontece en tu ser.

No habrá más duda que la sabiduría de Dios es la que te hace pensar, caminar, mover, la que te dirige en todas tus decisiones diarias y que no es el producto mecánico o instintivo como nos han hecho creer, lo cual es creado en un Dios falso de la conciencia humana. Debemos comprender que en cada pensamiento, conocimiento, sentimiento, está la mente de Dios que vive dentro de nosotros como el Yo Soy a la cual debemos adorar tierna e inmensamente. En la mente humana y no en la divina, el hombre ha  creado superficialmente un mundo externo que no es duradero, es siempre cambiante, mostrando una vida exterior deceptiva, de la cual el hombre orgullosamente hace alarde de ser su obra verdadera, fijando sus sentidos a una imagen ficticia de una apariencia externa llena de imperfección que lo han hecho olvidar de su divinidad. Dios se está dando así mismo diariamente, Él es el dueño de toda la sabiduría, poder, benevolencia, riqueza y amor del universo. Toda expresión interna y externa le pertenece. Los hijos e hijas de Dios deberían aprender a dar amor y servir, gozando cuando se está haciendo y sin duda la expresión externa nunca sería imperfecta.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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