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Iluminación

Tú eres hijo o hija de Dios

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Tú eres hijo o hija de Dios


Tú eres hijo o hija de Dios, destinado a ser un día lo que Él espera de ti, ser un hombre o mujer feliz, alegre y lleno de optimismo. Todo el poder, sabiduría y amor de nuestro Padre Celestial están dentro de ti, proporcionándote el triunfo sobre todos tus problemas, dotándote de una completa maestría sobre tu vida. Tu vida y mente, es la vida y mente de Dios. Es uno de los motivos por el cual eres eterno y vivirás para siempre. Todos los hombres, algún día despertarán ante la gloria de Dios y al hacerlo, se verán como Dios los ve ahora, hombres perfectos. La ley de la vida es la ley de la creencia, cualquier cosa que usted anide, acepte, sienta y diga como verdad, eso será realidad, la forma como usted realmente piense y sienta muy dentro de su corazón, es la que gobernará y regirá todas las fases de su vida. El hombre es lo que piensa durante todo el día y su carácter estará totalmente de acuerdo a su modo de pensar, muchas veces pensamos porque la gente honesta y buena sufre mucho y no prosperan demasiado.

Hay veces que consideramos buenos, desde el punto de vista superficial, ya que estos van a la iglesia, son personas honestas consigo mismas y con los demás, son amables con sus semejantes, son caritativos, son buenos esposos, padres e hijos. Aquellos que consideramos deshonestos, no son religiosos, roban, se emborrachan y niegan a Dios como un ser supremo, sin embargo, son felices y prósperos. Si pensamos así, somos en cierto modo superficiales. Aquellos que consideramos deshonestos, posiblemente creen en el éxito, prosperidad y buena salud y si es así, recibirán de acuerdo como piensan. La ley de la vida, no respeta a las personas, ni tiene moral. El sol brilla tanto para el justo como para el pecador, el aire será respirado por el indeseable y el iluminado. Posiblemente el hombre honesto y bueno tenga secretamente pensamientos viciosos, pensamientos de ira y resentimiento, pensamientos de venganza, envidia, celos y traerá para sí mismo los sufrimientos destructivos de su modo de pensar.

No podemos ver en otros los secretos internos de envidia, celos, odio y solo vemos externamente su comportamiento y luego juzgamos por su apariencia externa. Lo que el hombre hace externamente no es lo que vale, más bien lo que está sucediendo en su corazón. Es importante lo que piensa, siente y cree muy dentro de su corazón, no lo que profesa ser o creer. Un hombre puede ser caritativo, cariñoso con los niños, obediente a los dogmas y preceptos de su iglesia, puede visitar a los enfermos, ancianos y niños enfermos, lo cual podemos considerar como bueno desde el punto de vista externo y humano, pero no desde el punto de vista de Dios y su ley.

Extraído del libro «Conciencia Espiíritual»

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