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Iluminación

El niño simboliza perfección.

Jesus y los niños

El niño simboliza perfección  

El niño que vive dentro de uno, nunca deja a la persona, no interesa la edad que esta tenga, es inseparable por el resto de la vida, puesto que ella representa nuestra inocencia, la misma que simboliza perfección; ya que al principio en la creación fuimos limpios de corazón, puros y llenos de luz resplandeciente. Ella muchas veces me observaba moviendo la cabeza como diciendo para sus adentros, loco (cada loco con sus locuras, cada loco con su tema).

“Les aseguro que si no cambian y vuelven a ser como niños, no podrán entrar en el reino de los Cielos. El que se hace pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los Cielos y el que recibe en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” [Mateo 18:3-5]. “Dejen a esos niños y no les impidan que vengan a mí porque el reino de los Cielos es de los que se asemejan a los niños” [Mateo 19:14]. Podemos ser niños a cualquier edad que nos encontremos en la vida, no tenemos que regresar a ser niños nuevamente, el niño nunca nos ha abandonado y vive dentro nosotros por toda la eternidad, solo tenemos que de vez en cuando entonarnos con él y gozar siendo niños cuando creamos conveniente serlo.

Un día sentados mi esposa y yo, empezamos a hablar acerca de la gripe, aunque le había demostrado miles de veces, que no es el agua en la cabeza cuando llueve el que produce la gripe, puesto que no sucedía lo mismo cuando ella se daba duchazos o se bañaba, tenía que mojarse la cabeza o cuando alguien estornuda transmite los gérmenes al aire, uno respira, se contagia y le da la gripe. Nada de eso sucedía conmigo, posiblemente muchos de ustedes no estén de acuerdo conmigo, empiecen a pensar con fe, de ahora en adelante no voy a tener gripe, verán poco a poco esa gripe se desvanecerá y estará fuera de sus vidas para siempre, pero se tiene que ser convincente y persistente para erradicarla de nuestro sistema físico, pero especialmente de nuestro sistema mental.

Yo, por supuesto siempre con el paraguas, hasta que empezó a reaccionar, ignorándome, quería demostrarme que cuando yo estaba listo para protegerla del agua, rehusaba mi ayuda, realmente no la necesitaba, de repente no necesitaba el paraguas de verdad, se mojaba la cabeza y no había gripe, se curó completamente de ella. En ese tiempo no tenía los conocimientos que estoy exponiendo en este libro, no sabía lo que estaba haciendo (sabemos y tenemos conocimientos desde nuestra creación), solo quería demostrarle que si no me sucedía a mí eso de la gripe, a ella también podía surtirle efecto y gracias a Dios que hubo éxito. Nunca, ni en mi imaginación pensé en herirla o burlarme de ella, pero por lo visto sin darme cuenta lo estaba haciendo diariamente, al final como sea, el resultado fue fantástico. El milagro se realizó. Dicen que lo maravilloso de los milagros es que muchas veces éstos se hacen realidad. Actualmente, es costumbre en Estados Unidos, antes que empiece el invierno, gran mayoría de la gente se pone inyecciones contra la gripe, nosotros nunca necesitamos de ellas.

Ella me contó que cuando era niña, su papá le decía que tenía que abrigarse bien, no se mojara los pies o la cabeza, que cuando alguien estaba con gripe evitar el contacto con esa persona, cada vez que regresaba a casa con el pelo mojado, inmediatamente le secaban el cabello, le hacían echar a la cama y la abrigaban bien, no sin antes tomar la medicina adecuada contra el catarro (por sí acaso). A ella, su padre la había programado (decretado) que cuando sucedía todo esto, el resultado sería siempre el mismo, gripe, decreto infalible, nunca podría fallar y no era intencional (ningún padre quiere esto para sus hijos). Si usted es una de esas personas que está en la misma situación, de coger y enfermarse de la gripe o cualquier otra enfermedad, ya sabe lo que tiene que hacer, empezar a decretar salud e ignorar enfermedad.

Debemos decretar así: ¡Yo no te quiero en mi cuerpo! ¡Yo no te quiero en mi sistema! ¡Tú, no le haces ningún favor a mi cuerpo! ¡Nooo teee quieeero! Con convicción, fuerza, intención y fe verdadera. Creer sinceramente lo que se está afirmando, nada a medias, totalmente convencidos (convencidas). Cuando empezamos a negar enfermedades, malos pensamientos y hábitos, poco a poco nuestro cerebro, dará órdenes al cuerpo a no tener estas, al mismo tiempo va eliminándolas del programa. El cerebro es nuestra computadora, solo cumple fríamente al pie de la letra lo que se le ha programado, no hace nada diferente a la información que se le haya puesto en ella, no puede inventar y decir: ¡Ahora voy a crear una gripe en esta persona que es incrédula y le voy a demostrar quién manda! Eso no es así, muchas veces estamos viendo el televisor y hay algo que nos llama la atención, sea bueno o malo, si le damos la importancia necesaria, esta será almacenada en el cerebro, mente consciente y subconsciente, saldrá a la luz cuando necesitemos de esta información, así instantáneamente sin siquiera poner algo de nuestra parte, muchas veces ni pedimos o queremos de esta información, como un reflejo sale a relucir sin que se le haya invitado.

Extraido del libro «Conciencia Espiritual»

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