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La lengua es algo pequeña, pero puede mucho

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La lengua es algo pequeña, pero puede mucho

En las sagradas escrituras se habla de los pecados de la lengua donde dice que: Si alguien no peca con su lengua es un hombre perfecto, capaz de dominar toda su persona [Santiago 3:2]. También dice los barcos: Por grandes que sean y estén impulsados por fuertes vientos, el piloto lo maneja con un pequeño timón. Del mismo modo la lengua es algo pequeña, pero puede mucho [Santiago 3:4-5]. Así mismas sus palabras salen de la boca y pueden llevar a la persona a tener una vida llena de miseria. Si tiene la costumbre de expresarse negativamente acerca de usted, lo único que está consiguiendo es que estas se hagan realidad, ocasionando que su vida siga el camino por lo manifestado.

El hombre mediante sus palabras se está destruyendo así mismo, vemos que por naturaleza tiende a ser negativo, en su apreciación es su peor enemigo. El hombre debe tomar conciencia y rectificar el daño que se está causando, cambiando el modelo de sus hábitos de expresión, por una más positiva, debería tratarse con más respeto y tratar a los demás de igual manera, porque haciéndolo vendrá hacia él con la misma intensidad. El hombre tiene un poder inmenso en la palabra, sea magnánimo, empiece a tratarse como alguien especial porque verdaderamente lo es. No tenga reparos, porque es la única manera que saldrá de su hábito de mortificación diaria, hágalo con voz alta, con firmeza y convicción, para que su mente subconsciente logre hacer algo que no está muy acostumbrado, como es de hacer el bien, pero este no tiene la culpa, ya que no sabe diferenciar lo bueno de lo malo y siempre está actuando como reflejos.

Debido a su naturaleza instintiva y no intuitiva, el hombre reacciona en experiencias de infortunio con expresiones de desaliento y derrota, ahondando las posibilidades de salir de esas situaciones. En estas circunstancias como es natural el hombre tiende a expresar las malas experiencias que están minando su vida, habla como está acostumbrado a hacerlo, poniendo énfasis en su mala fortuna, en lugar de tomar una actitud positiva en su adversidad, no comprende y no logra entender que los problemas y adversidades son los mejores consejeros hacia el proceso de enmendar errores. En este caso el hombre debe tomar una  actitud de triunfador en lugar de un perdedor, porque de sus decisiones en tiempos de adversidades y fracasos, influirán sobre las soluciones de sus problemas diarios.

Extraído del libro «Conciencia Espiritual»

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