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El karma no se debe considerar como algo negativo.

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El karma no se debe considerar como algo negativo

No debemos considerar al karma como algo negativo, al contrario es siempre positivo; ya que nos brinda la oportunidad de aprender mediante nuestros fracasos, el alma evoluciona con mayor eficacia, cuando reconoce nuestras debilidades enmendadas o corregidas. El karma ni es bueno, ni es malo; pues siempre existe justicia. Cuando una persona hace algo en contra de otra, sea como acción, pensamiento y hasta a veces como una fantasía; regresará inevitablemente hacia el trasgresor. En un matrimonio, cada cual trae consigo su propia karma; además unida al karma de su pareja, porque son uno y no dos, muchas veces, cuando las cosas no salen como deberían ser se culpan mutuamente de su infortunio; pero ambos desconocen el karma bueno o malo que hayan creado en esta vida u otras vidas.

Muchas veces, enemigos acérrimos se unen ya sea como parejas en un matrimonio, padres e hijos, madres e hijas, causándose múltiples problemas sin saberlo, pero debido al amor que siempre las parejas se profesan o los padres hacia sus hijos, pueden superar dichas barreras, porque mediante el amor se es capaz de disolver todo. Nosotros somos nuestro propio karma, lo que nos ocurre, ha sido creado por nosotros mismos de una manera u otra, consciente o inconscientemente, con nuestras fantasías, acciones, sentimientos y pensamientos, nosotros somos los creadores de un futuro prometedor o lleno de infortunio. Nuestro cuerpo es nuestro karma, en él está reflejado la justicia de nuestros hechos, la apariencia física y como nos vemos, es sinónimo de las vidas pasadas, los defectos físicos son el resultado de nuestro pasado, aunque en algunas oportunidades, nos ofrecemos a venir como inválidos para ayudar a la humanidad o como solía decir nuestro señor Jesucristo, para que Dios haga cosas maravillosas o milagros a través de nosotros.

Otras veces, debido a nuestra dharma nos han encomendado con nuestro consentimiento, a seres que vengan como nuestros hijos e hijas, para ayudarlos en su camino espiritual, ya que con el adelanto o nuestro elevamiento espiritual, podemos tener influencia en almas que son a veces imposibles de controlarlos o corregirlos, muchas veces se tiene éxito en nuestra misión, otras veces fracasamos, pero los seres divinos, están dispuestos a probar todo lo posible para ayudar a almas que verdaderamente necesitan dirección, como resultado hay familias que se complementan espiritualmente se comportan maravillosamente y vemos que son una familia ideal desde el punto de vista espiritual. Cuando estamos en un nivel de dharma, somos magnánimos y por amor hacia Dios, los seres divinos y la humanidad, somos capaces de compartir nuestras virtudes, sabiduría, tesoros, pero especialmente nuestro elevamiento espiritual.

Ocasionalmente tenemos problemas difíciles con nuestros hijos y nosotros creemos que es por nuestro karma, pero como se dijo arriba, debido a nuestra dharma nos ofrecemos en casos difíciles, para ver si con nuestro elevamiento espiritual podemos servir de ejemplo a almas que necesitan dirección. Las uniones familiares pueden ser kármicas, dhármicas y otras veces nos ofrecemos como voluntarios para ayudar a otras almas, pero especialmente para ayudarnos a nosotros mismos. Tenemos que saber diferenciar y reconocer nuestra relación familiar, porque podemos confundirnos y empezamos a deducir erróneamente nuestra situación, lo único importante es que debemos afrontar lo que venga, ya que todo tiene un propósito o motivo en la vida y esto fue planificado en el plano etérico.

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