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Transmutar karma es poner nuestras deudas en el fuego sagrado

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Transmutar karma es poner nuestras deudas en el fuego sagrado

Transmutar karma es poner nuestras deudas en el fuego sagrado, para lograr eso, durante ciertas épocas de nuestra vida, somos acreedores a duras pruebas y cuando pasamos satisfactoriamente dichas pruebas, saldamos nuestras cuentas, avanzando en nuestra evolución. Comprobamos que existe ciertas personas que han balanceado su karma enormemente y cuando tenemos la oportunidad de tratar con estas, somos testigos de la luz y energía que despliegan, no necesitan decir nada para comprobar que son personas especiales, con solo su presencia sentimos que nuestras vibraciones cambian, porque estas desprenden amor, comprensión y admiración por la vida, uno se siente a gusto al lado de ellas. En cambio hay otras que no han evolucionado, traen consigo un karma pesado y negativo; ante la presencia de estos, nos sentimos lentos, pesados, nuestras vibraciones se ven afectadas, ya que la luz que emiten es casi inexistente, debido a sentimientos de desesperación, ignorancia, derrotismo, pena, dolor, envidia, celos, ira, desolación, conformismo, incertidumbre, etc.; estas personas merecen nuestra comprensión, puesto que nosotros también hemos tenido que pasar por esa etapa.

Con el elevamiento espiritual, nos damos cuenta que nosotros podemos ser la diferencia con estas personas poco evolucionadas. Muchas veces nuestra luz les infunde rechazo, pues la oscuridad o negatividad, no acepta la claridad o luz y reaccionan ante nosotros poniéndose a la defensiva; otras veces se ven atraídos y afectados, tratan de saber que hay en nosotros que nos ven como algo especial, tratan de emular, vemos que tenemos influencia sobre ellos, eso es lo que queremos que exista acercamiento, amistad, comprensión y amor entre la humanidad. “Ama a tu prójimo como a ti mismo” [Mateo 22:39], es el segundo mandamiento tan importante como el primero como nos hizo saber nuestro amado Jesucristo. Tenemos que primero aprender a amarnos a nosotros mismos, para así hacerlo extensivo a los demás, sino nos amamos a nosotros mismos, nunca podríamos amar a los demás

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