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Karma es causa y efecto

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Karma es causa y efecto 

Karma es una palabra Sánscrita que significa acción, acto u obra. La ley del karma enseña responsabilidad por las acciones de las personas. Por cada evento que ocurre, habrá otro evento que ocurrirá y la existencia de éste es causada por el primer evento; el segundo evento será placentero o desagradable de acuerdo a la causa. Karma es causa y efecto. Lo que sea que el hombre haya sembrado, eso también cosechará. Por cada acción existe una reacción igual y opuesta. Existen muchas formas de describir el karma; pero es muy esencial creer que las presentes circunstancias, son el producto de acciones previas y lo que hacemos hoy repercutirá y afectará lo que suceda mañana. Karma también está asociado con vidas pasadas, cada vez que nacemos de nuevo, las energías de vidas anteriores; influirán las condiciones en las vidas posteriores.

Nosotros construimos el sendero de nuestras vidas, así como el herrero forja sus herramientas basándose en fuego. El karma sufrió mala reputación cuando los misioneros y monjes en Europa lo tildaron como destino y fatalismo, pero a pesar de eso casi todo el mundo lo acepta. Está  bajo la jurisdicción del Concejo Kármico, que son los encargados de implantar y hacer que se cumpla la Ley del Karma, ellos no están interesados en nuestras acciones de bien o mal, felicidad o sufrimiento, ellos quieren que se cumpla con dicha ley. Las almas cuando se reencarnan tienen como meta la evolución de esta, como consecuencia tiene sus propias prioridades en cada encarnación, es el eslabón interminable de acciones y reacciones que condicionan al alma a su perfección final o la eliminación total del karma, para lo cual necesita innumerables veces de venir a la vida o reencarnarse, cada vida y su karma tendrá fuerte influencia en la vida posterior, además del karma creado en esa posterior vida.

La ley cósmica está encerrada en el concepto de “lo que va, vuelve” o sea los actos buenos o malos que hayamos hecho, volverán hacia nosotros tarde o temprano, es una ley, nadie se escapa del karma, todos hemos creado karma. En el Cristianismo se basa en “sembrar para recoger”, o sea lo que sembramos posteriormente segaremos, bueno o malo y eso solo se realiza en una vida y tenemos que esperar hasta el fin del mundo para ser juzgados, “muchos son los llamados pero pocos son los escogidos”. En las religiones orientales existe la premisa de procurar no sembrar, para así no cosechar, porque por lo general nuestra cosecha no es satisfactoria..

Sabemos muy bien, que en el plano físico, existe determinadas leyes que constituyen como nuestro comportamiento debe llevarse a cabo, para lo cual es imperativo que cumplamos, puesto que existe tribunales y jueces que son los encargados de velar por dichas leyes y por supuesto de hacerlas cumplir, castigando a los que violen dichas disposiciones, también en el plano etérico existe determinadas leyes que son impuestas por el concejo kármico, que a la vez son los encargados que se cumplan, en caso contrario seremos objeto de recibir ciertas penalidades, cuando nuestra conducta deje que desear, ya que esto va a ayudar a equilibrar nuestro karma interno y así lograr el elevamiento espiritual que va a derivar en perfección que es uno de los requisitos principales por el cual estamos en el planeta tierra o plano físico.

Nuestra existencia actual es el producto de vidas anteriores, estamos cosechando lo que hemos sembrado, además estamos sembrando lo que será cosechado en las próximas vidas, sino es posible ascender en la presente vida. Muchos de nosotros no podemos comprender el porqué de nuestros sufrimientos, pero esto está atado a una cadena interminable de acciones que conducen al cumplimiento de la ley del karma. Los sufrimientos que estamos viviendo, son el resultado de nuestro comportamiento en el pasado, ya que no supimos comprender la ley sagrada de la humildad, amor, compasión y perdón. Vivimos sembrando desdichas, desgracias, abusos y causando muchas veces daños irreparables a los demás, que al final seremos  merecedores que estas mismas vuelvan a nosotros y es lo que recogeremos como cosecha o recompensa, con creces o multiplicado.

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