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Viviendo a través del Nacimiento y Muerte.

flores silvestres

Viviendo a través del Nacimiento y Muerte

Si no hubiera nacimiento y muerte en cada instante, nosotros no continuaríamos viviendo. En cada momento, muchas células en tu cuerpo tienen que morir, para que tú sigas viviendo. No solamente las células de tu cuerpo, sino también todos tus sentimientos, percepciones y formaciones mentales; en el río de la conciencia en ti, ha nacido y muerto en cada instante.

Yo recuerdo el día en que un amigo trajo las cenizas de su padre, quien fue incinerado en la parte superior de la Aldea de los Cerezos. Él pidió que se le permitiera rociar sus cenizas por el sendero de la caminata de meditación, el cual yo estuve de acuerdo y acepté. Posiblemente mi amigo pensó, que la única cosa que su padre dejó en el sendero de la caminata de meditación fue sus cenizas. Pero cuando su padre estuvo vivo, él caminó por el sendero que ahora sus cenizas han sido esparcidas. Nosotros realizamos la ceremonia del esparcimiento de las cenizas. Después de todo, yo me dirigí al grupo y les dije: “Cada uno de nosotros hemos dejado nuestro cuerpo en este sendero de la caminata de meditación, no solo esta persona que ha muerto; sino cada uno de nosotros. Cada vez que practicamos la caminata en este sendero, vamos dejando células de nuestro cuerpo.”

Cuando te estás rascando a ti mismo, miles de células de piel muerta caen al suelo. Cuando tú caminas en el sendero de meditación, no solo dejas las células de la piel de tu cuerpo, también dejas atrás tus sentimientos, percepciones y tus formaciones mentales. Aunque hayas permanecido una hora o una semana en la Aldea de los Cerezos, después que hayas departido; has dejado atrás muchas huellas de ti mismo. Las células que dejas atrás en el sendero se han convertido en pasto y flores silvestres. Tu cuerpo de continuación está todavía allí en la Aldea de los Cerezos. Está también en tus hijos y en tus nietos. Este está en todas partes del mundo. Cuando la llama de la vela llega al final de la mecha y se extingue, ella todavía está allí. Tú no solo la puedes encontrar al verla en la dirección linear. Tú también tienes que encontrarla en la dirección horizontal.

En la tradición Tibetana, siempre que un lama de alto rango muere, sus compañeros monjes esperan unos cuantos años, luego van y buscan por la continuación del cuerpo de esa persona. La continuación, es llamada tulku en tibetano. El lama de alto rango posiblemente haya dejado un poema casi al final de su vida, el cual se piensa que contiene pistas sobre donde puede ser encontrado, la continuación de su cuerpo. Usando dicho poema, sus discípulos van en busca de un pequeño niño, quien sería el candidato adecuado. Ellos van a la casa del niño, llevando consigo algunos instrumentos como una campana, rosario o taza de té; que su maestro haya usado. Ellos mezclan estos con elementos similares que él no había utilizado. El pequeño niño tiene que escoger de esta variedad, los instrumentos que el lama de alto rango tenía antes de morir. Y si él logra esto, entonces, después de pasar por ciertas pruebas; es proclamado como la continuación del fallecido maestro. Los discípulos monásticos del anterior lama de alto rango, les piden a los padres que de su consentimiento y permiso, para llevar al niño al monasterio; para que así él continúe siendo su maestro por la siguiente generación.

Existe algo muy atractivo acerca de esta tradición. Los discípulos tienen mucho amor y respeto por su maestro, que ellos quieren seguir manteniendo a su maestro con ellos; inclusive después de haber fallecido. Yo constantemente les he dicho a mis amigos de la Aldea de los Cerezos, que ellos no deben esperar que yo muera, para empezar a buscar la continuación de mi cuerpo. Ellos tienen que buscar ahora mismo, porque yo ya he renacido en muchos de los pequeños niños. Si tú estuvieras parado ante mí ahora, ¿Podrías ver mis hijos espirituales junto a mí? Todos ellos son mi continuación. Yo tengo cientos de miles de continuaciones de gente joven, quienes prosiguen con la práctica de la atención consciente. Si tú observas con los ojos del dharma, podrías verme a mí renacer en muchas formas diferentes.

Aunque mis libros y mis charlas de dharma no son permitidos ser publicados en el Vietnam, yo estoy allí. Mis enseñanzas todavía están circulando ampliamente, a pesar de que ellos no han sido permitidos legalmente. La policía secreta confisca mis libros y secretamente son leídos por ellos. Otros copian y los publican clandestinamente. Lo que quiere decir que yo continúo en el Vietnam. Hay monjes y monjas jóvenes en Vietnam que están practicando el dharma que yo enseño. Si tú vas al Vietnam, tú me verás allí. El cuerpo que ves aquí es sólo una manifestación de mí mismo. Mi presencia en el Vietnam influencia la vida espiritual, la cultura y la juventud del Vietnam. Alguien que diga que yo no estoy en el Vietnam, no tiene ojos de dharma.

Yo he enseñado en prisiones y mis libros han sido distribuidos en centros correccionales a través de los Estados Unidos de América del Norte. Muchos reclusos han leído y disfrutado con la lectura de ellos. Una vez fui capaz de visitar a una prisión de máxima seguridad en Maryland. Era tan estricta, que ni siquiera una hormiga podría encontrar su camino sin ser detenida. Yo les enseñé a los prisioneros sobre el tema, de ser libres dondequiera que ellos se encuentren. Estas enseñanzas han sido transcritas y publicadas como un libro. Muchas copias se han repartido en prisiones, para que así los reclusos puedan practicar, sonreír y sufrir menos. Ellos han logrado encontrar una verdadera alegría, incluso en la vida dentro de la cárcel; entonces, ahora yo sé que estoy en la cárcel también. Esos reclusos quienes han practicado, ayudan a otros prisioneros. Todos los prisioneros que han logrado tener contacto con mis enseñanzas, son la continuación de mi cuerpo. Cuando quieras verme a mí, no busquen a este cuerpo. Busquen fuera de este cuerpo.

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