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Tres Dimensiones

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Ahora estoy escribiendo un libro acerca del dharma. Está hecho de mi entendimiento y práctica. Cuando yo escribo el libro sobre el dharma, yo no voy en una dirección linear. Yo voy hacia ti y yo he renacido en diferentes formas en ti. En el Budismo, nosotros hablamos de las tres acciones, las tres dimensiones – la dimensión del cuerpo, del lenguaje y de la mente – en cada momento de nuestras vidas. Trata de ver esto y comprender esa verdad; tú no necesitas esperar hasta que tu cuerpo se desintegre, para ir al viaje del renacimiento.

En este mismo momento, nosotros hemos nacido y a la vez nos estamos muriendo. Nosotros hemos renacido no solo en una forma, sino en muchas formas diferentes. A mí me gustaría que te imagines sobre un petardo. Cuando tu enciendes un petardo, no se va hacia abajo en una dirección vertical. Se va en muchas dimensiones y las chispas se dispersan en todas direcciones. Tú eres como los petardos. Tú vas hacia tus hijos, tus amigos, la sociedad y hacia todo el mundo.

En las mañanas cuando hago meditación sentado, hay monjes hacia mi lado izquierdo y a mi lado derecho. Yo he renacido en ellos al sentarme con ellos. Si tú observas cuidadosamente, me verás a mí en ellos. Yo no estoy esperando renacer después que haya muerto. Yo he renacido en este mismo momento y quiero renacer en una buena dirección. Yo quiero ofrecer a mis amigos laicos y monjes, las más maravillosas y felices cosas de mi vida; para que así ellos puedan tener un buen renacimiento para mí y para ellos mismos.

Nuestra ignorancia, ira y desolación, no debe renacer. Cuando ellos renacen, traerán más oscuridad y sufrimiento en el mundo. Entre más felicidad y amor con la que hayamos renacido, será mucho mejor; porque hará este mundo más hermoso y sutil. Por lo tanto, tú y yo deberíamos vivir nuestras semanas, días y horas, para así renacer constantemente con bastante felicidad, amor y gran amabilidad.

Un día cuando yo me desperté, recordé las palabras de una canción popular, “Mi padre y mi madre, me han dado a mi mucho mérito.” Su mérito es mi generosidad, amor, perdón y capacidad de ofrecer regocijo y felicidad a los demás. Ellos me han dado a mí esa preciosa herencia. Nuestros hijos es nuestra continuación. Nosotros somos nuestros hijos y nuestros hijos somos nosotros. Si tú tienes uno o más hijos, ya has renacido actualmente en ellos. Tú puedes ver la continuación de tu cuerpo, en tu hijo o hija; pero también tienes muchas más continuaciones a sí mismo de tu cuerpo. Ellos están en cada persona que tú has tocado. Y no puedes saber a cuantas personas, tus palabras, acciones y pensamientos habrán tocado.

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