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La Energía Habitual al Correr

A female road runner runs down a road at dusk at Independence Pass.

La Energía Habitual al Correr

Nosotros corremos durante el día y también corremos cuando estamos durmiendo. Nosotros no sabemos cómo parar. Primeramente, nuestra práctica es parar, luego relajarse, para poder calmarse y concentrarse. Cuando podemos hacer esto, entonces nosotros estamos en el aquí y en el ahora. Por lo mismo, que nos convertimos en verdaderos. Y cuando somos verdaderos, podemos ver alrededor de nosotros. Podemos ver profundamente dentro del momento presente, podemos observar intensamente dentro de nuestra naturaleza y así conseguimos descubrir la dimensión fundamental. Mirando profusamente, a pesar de todo podemos ver como si fuéramos olas, también somos agua. Pero si no hubiéramos parado, aprendido a concentrarnos; entonces, no seríamos capaces de observar profundamente. No nos liberaríamos nosotros mismos del temor; porque no seríamos lo suficiente fuertes y estables, para ver la realidad del no-viniendo y el no-yendo.

Es muy difícil combatir en contra los hábitos que hemos sido capaces de crear. El Doctor Ambedkar fue un miembro del parlamento Indio, que vino de las filas de los Intocables. Él peleó por los derechos de los Intocables. Él creía muy fuertemente que su esperanza por la dignidad y su seguridad, fue con el Budismo. El Buda no creía en el sistema de los castos. Así, un día en la ciudad de Bombay quinientos mil Intocables vinieron juntos y el Doctor Ambedkar dio los Tres Refugiados y los Entrenamientos de las Cinco Atenciones del Buda. Yo fui a la India para ofrecer mi apoyo y asistencia a esta comunidad de los Intocables. Dimos charlas del dharma y celebramos los días de las atenciones.

Imagínese que tú hubieras crecido como un Intocable. Imagínese que todo el mundo alrededor tuyo te trató muy mal y te hizo sentir miedo de la vida. Imagínese que tú tenías que complacer a todos aquellos del rango superior, a fin de mantenerte seguro. ¿Cómo vivirías tú? ¿Tú estarías relajado en ese momento? ¿O estarías en constante preocupación acerca del futuro? La energía del hábito de la ansiedad sería muy fuerte.

El amigo que organizó mi viaje venía de la comunidad de los Intocables. Él vivía en Nueva Delhi con su esposa y sus tres hijos. Él quería mucho que mi viaje sea placentero y con gran éxito. Una mañana, nosotros estuvimos sentados juntos en un ómnibus, paseando por la comunidad. Yo estaba gozando del paisaje de la India, desde el asiento al lado de la ventana. Cuando de improviso vi a mi amigo y me di cuenta que se encontraba muy tenso. Yo le dije: “¡Mi querido amigo, yo sé que tú deseas mucho que mi viaje sea placentero y feliz, pero tú sabes, yo estoy muy feliz ahora! Por favor, no te preocupes. ¡Siéntate tranquilo y relájate!” Él dijo: “¡Sí!” Él se relajó un poquito, así que yo volteé nuevamente hacia la ventana y practiqué respiración hacia adentro y hacia afuera. Yo estaba regocijado mirando los árboles de palmas en ese domingo soleado.

Pensé acerca de las hojas de las palmas, en las cuales las escrituras del Buda; fueron escritas desde los tiempos ancestrales. Las hojas eran largas y delgadas. Una punta bien aguda fue usada para inscribir las enseñanzas del Buda en las hojas. Ellas pueden ser preservadas por más de mil años. Yo recuerdo que algunos mil quinientos textos Budistas fueron descubiertos en Nepal, los cuales fueron escritos en estas hojas. Entonces, mi mente regresó hacia mi amigo. Esto tomó aproximadamente dos minutos. Yo volteé de improviso y logré verlo que estaba muy envarado y tenso nuevamente, para él era muy difícil mantenerse relajado, ni siquiera por unos cuantos minutos.

Como un Intocable, él había sufrido mucho toda su vida. Ahora, inclusive aunque tenía un departamento muy bonito en Nueva Delhi y un buen empleo; el hábito de tanta resistencia por tanto tiempo, todavía era muy intensa. A través de muchas generaciones, los Intocables han tenido que soportar los abusos día y noche para poder sobrevivir. Esa clase de energías y hábitos fueron transmitidos a él, por muchas generaciones, sería muy difícil para cualquiera transformarse rápidamente. Necesitaría cierto tiempo y entrenamiento. Con la ayuda de amigos practicantes, en unos meses o quizá años; él podrá transformar sus energías de resistencia y estar tenso. Esto es posible para muchos hacerlo. Tú puedes permitirte a ti mismo ser libre y relajado.

Si, tú deseas cambiar tus hábitos de energía de resistencia y de estar corriendo, debes reconocerlos cada vez que presenten su cabeza. Respirando para adentro y fuera y sonriendo, tú dices: “¡Oh, mi querida y diminuta energía de hábito, yo sé que tú estás ahí!” En ese preciso momento tú eres libre. Tú puedes recordarte a ti mismo. Tú puedes enseñarte a ti mismo. Tú no puedes tener un amigo espiritual las veinticuatro horas del día, para hacerte recordar. Yo le hice recordar a mi amigo una sola vez, pero sólo funcionó por dos minutos. Él tiene que hacerlo por sí mismo. Cada uno tiene que hacerlo por sí mismos. Tú tienes que convertirte en tu propio amigo espiritual y vivir en un ambiente que te ayude a ti.

El hábito de energía de estar corriendo, es muy fuerte en nosotros. Puede ser que haya sido transmitido a nosotros por muchas generaciones. Pero tú no necesitas pasar ese hábito de energía hacia los demás. Tú debes ser capaz de decirles a tus hijos, que tú has caminado en el reino de Dios. A ti te gustaría contarles a ellos, como yo les he contado a mis amigos, que no ha habido un día en que yo no haya caminado en el reino de Dios. Si tú pudieras hacer eso, tu vida se convertirá en una inspiración para mucha gente. Puede ser que tú y tus hijos puedan caminar todo el tiempo en la Tierra Santa.

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