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Liberando el Dolor

caminando en el paraiso

Liberando el Dolor

Supongamos que alguien ha sido capaz de transportarte en un jet hacia el reino de Dios o a la Tierra Santa del Buda. Cuando tú llegues, ¿Tú como caminarías? En dicho maravilloso lugar; ¿caminarías bajo presión, correrías ansioso como siempre estamos acostumbrados todo el tiempo? O ¿Tú te regocijarías cada instante que te encuentras en el paraíso? En el reino de Dios o la Tierra Santa, la gente es libre y ellos están felices en todo momento. Por lo tanto, ellos no caminan como lo hacemos nosotros.

La Tierra Santa no está en el más allá; está aquí, en el presente. Está en cada una de las células de nuestros cuerpos. Cuando nosotros nos ahuyentamos del presente, destruimos el reino de Dios. Pero si sabemos cómo liberarnos nosotros mismos, de la energía del hábito de siempre estar corriendo, entonces tendremos paz y libertad; para poder caminar como lo hace el Buda en el paraíso.

Lo que cargamos con nosotros determinará en qué dimensión habitamos. Si cargas bastante dolor, temor y deseo insaciable contigo mismo; entonces, donde vayas siempre tocarás el mundo del sufrimiento y el infierno. Si llevas contigo la compasión, entendimiento y libertad; entonces, donde vayas, tocarás la dimensión esencial, el reino de Dios.

Dondequiera que el practicante vaya, él o ella sabrá, que está tocando el reino de Dios bajo sus pies. No hay un solo día, en que yo no camine en el reino de Dios. Porque yo practico la libertad y compasión dondequiera que vaya; por lo tanto, mis pies tocarán el reino de Dios, la dimensión fundamental. Si nosotros cultivamos esta clase de contacto; entonces, todos los elementos importantes de solidez y libertad; estarán disponibles para nosotros las veinticuatro horas de cada día.

“Yo he llegado, yo estoy en casa.” El hogar de la ola es el agua. Está aquí mismo. Ella no tiene que recorrer miles de millas para poder llegar a su verdadero hogar. Es tan simple, pero tan poderosa. Yo te invito a que memorices este pequeño poema, para que lo practiques y recuerdes en cada momento del día. De esta manera, tú tocarás la dimensión esencial y siempre recordarás tu verdadero hogar.

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