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Habitando en la Esencia

habitando en la esencia

Habitando en la Esencia

“Yo habito en la esencia.” El fundamento esencial de nuestro ser, es la base de nuestro ser. Lo esencial, Dios o lo divino; no está separado de nosotros. Nosotros estamos ahí todo el tiempo. No está allá arriba, más allá del cielo. Pero nosotros tenemos que vivir en nuestro verdadero hogar, para así luego habitar en lo esencial; con el fin de vivir en lo fundamental.

Es igual como la ola y el agua. Si nosotros vemos dentro de la ola, vemos que la ola pude tener un principio y un fin. Una ola puede ser alta o baja. Una ola puede ser semejante a otras olas o puede ser diferente. Pero la ola, siempre es hecha de agua. El agua es el fundamento de la ola. Una ola es una ola, pero también es agua. La ola puede tener un principio y un fin, puede ser grande o pequeña, pero el agua no tiene principio, ni fin; no arriba, no abajo; no esto, no eso. Cuando la ola se dé cuenta y entienda esto, ella será libre del temor del principio y del fin; de arriba y abajo; de esto y de eso.

En la dimensión histórica, nosotros tenemos tiempo y espacio; y pares de opuestos: correcto e incorrecto, joven y anciano, viniendo y yendo, puro e impuro. Nosotros esperamos anhelosos empezar y tenemos temor de terminar. Pero la dimensión fundamental, no tiene nada de estas cosas. No hay comienzo ni fin, no hay antes ni después. El fundamento esencial es la base que hace que la dimensión histórica sea posible. Esta es la original y continua fuente del ser. Esto es nirvana. Este es el reino de Dios.

Nuestro fundamento es nirvana, la realidad primaria. Tú lo puedes llamar Dios o el reino de Dios. Este es el agua en donde nosotros estamos viviendo. Tú eres la ola, pero al mismo tiempo eres el agua. Tú tienes la dimensión histórica y también tienes la dimensión fundamental. Si nosotros comprendemos que nuestra verdadera naturaleza es de no-nacimiento, no-muerte, no-viniendo, no-yendo; entonces nuestro temor departirá y nuestro dolor y sufrimiento se desvanecerá.

La ola no tiene que morir para poder convertirse en agua. Ella es agua aquí y ahora. Nosotros tampoco tenemos que morir para entrar al reino de Dios. El reino de Dios es nuestro indiscutible fundamento aquí y ahora. Nuestra profunda práctica es ver y tocar cada día la dimensión esencial de nosotros mismos, la realidad del no-nacimiento, no-muerte. Sólo esta práctica, puede remover nuestro temor y sufrimiento completamente. En lugar de decir: “Yo habito en la esencia,” a ti te gustaría decir: “Yo habito en el reino de Dios” o “Yo habito en la tierra de Buda.”

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