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Nosotros Manifestándonos de Nuevo

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Nosotros Manifestándonos de Nuevo

En la dimensión final, nosotros nunca hemos nacido y nosotros nunca moriremos. En la dimensión histórica, nosotros vivimos en el olvido y nosotros muy raramente y verdaderamente estamos vivos. Nosotros vivimos como gente muerta.

En la novela de Albert Camus “El Extraño,” el personaje principal, en su desesperación y rabia; dispara y mata a alguien. El recibe la sentencia de muerte por su crimen. Un día mientras estaba echado en la cama en su celda de la prisión, él mira hacia arriba a la forma cuadrada del tragaluz que estaba sobre él. Repentinamente, estuvo consciente y profundamente en contacto con el cielo azul por encima de él. Nunca antes había visto el cielo de esa forma. Camus llamó a ese instante, un momento de conciencia, el cual es un momento de mucha atención o de mucho cuidado. Para el hombre condenado, fue la primera vez en su vida, que él realmente estaba en contacto con el cielo y se dio cuenta que maravilloso fue este milagro.

Desde ese momento, él quiere mantener ese tipo de conciencia brillante. Él creía que esa era la única clase de energía, que lo podía mantener a él vivo. Él tenía solamente tres días restantes antes de su ejecución. Él practicaba solo en la prisión para mantener esa conciencia y retener esa atención viva. Él hace una promesa de vivir completamente y con bastante cuidado, cada minuto de los tres días restantes. En el día final, un sacerdote viene a visitarlo y a celebrar los últimos ritos. El hombre condenado, no quiere perder su tiempo y su estado de conciencia; al recibir el sacramento. A primera instancia, se resiste, pero finalmente él abre la puerta al sacerdote para que pase adentro. Cuando el sacerdote se va, el prisionero hace un comentario así mismo; que el sacerdote vivía como si fuera una persona muerta. Él no pudo ver ninguna cualidad de conciencia o apremio en el sacerdote.

Si tú vives sin un estado de conciencia, es lo mismo como si estuvieras muerto. Tú no puedes llamar a eso, una clase de existencia o de estar vivo. Muchos de nosotros vivimos como la gente muerta, porque nosotros vivimos sin estado de conciencia. Nosotros llevamos nuestros cuerpos muertos y circulamos a través del mundo. Nosotros hemos sido atraídos hacia el pasado, hemos sido impulsados hacia el futuro o estamos atrapados por nuestros proyectos de desesperación e ira. Nosotros verdaderamente no estamos habitados por la conciencia del milagro de estar vivos. Albert Camus nunca estudió Budismo, pero en su novela habla acerca de una práctica básica del Budismo, “el momento de conciencia,” el momento de la conciencia profunda o del despertar.

La práctica de la resurrección o de la re-manifestación, es posible para todos nosotros. Nuestra práctica es resucitarnos a nosotros mismos, yendo atrás hacia la mente y el cuerpo; con la ayuda de la respiración y caminata correcta. Esto producirá nuestra verdadera presencia en el aquí y en el ahora. Entonces, nosotros nos convertimos en vivos nuevamente. Nosotros seríamos como la gente muerte, renacida. Somos libres del pasado, somos libres del futuro, nosotros somos capaces de establecernos  a sí mismos en el aquí y en el ahora. Nosotros estamos completamente presentes en el aquí y en el ahora; estamos verdaderamente vivos. Esa es la práctica básica del Budismo. Ya sea que estés comiendo, bebiendo, respirando, caminando o estés sentado; tú puedes practicar la resurrección. Siempre permítete a ti mismo estar establecido en el aquí y en el ahora – completamente presente, totalmente vivo. Esa es la práctica real de la resurrección.

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