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Iluminación

Amar a Dios de una Manera Especial

JESUS

Amar a Dios de una Manera Especial

Queridos amigos en la Luz:

En las “Vidas y Enseñanzas de los Maestros del Lejano Oriente,” en el Volumen 2, Capítulo 5; existe unas enseñanzas registradas de nuestro amado Jesús, que creo que merece nuestra atención y contemplación. En los párrafos finales de ese capítulo, Jesús dice:

Cuando tú sabes que el Cristo es el ingrediente de la vida dentro de la forma, la energía creciente que el científico vislumbra en un momento fugaz, pero que no sabe de dónde vino, cuando sientas con el Cristo que la vida es vivida; entonces esa vida ha sido dada libremente, cuando descubras que el hombre está obligado a vivir con la constante disolución de la formas y que el Cristo vivió para renunciar a las cosas que el cuerpo de los sentidos siempre ha anhelado, por el bien que en ese momento no podía disfrutar – tú eres ese Cristo. Cuando tú te veas como parte de la gran vida, pero llano a sacrificarte por el bien del todo; cuando aprendas hacer lo correcto sin ser afectado por el resultado de tu ayuda; cuando aprendas libremente a dar tu vida física y todo lo que tengas que dar del mundo (esto no es la abnegación de sí mismo o pobreza; porque siempre que des de Dios, encontrarás más para dar; a pesar que muchas veces, la obligación pareciera mayor que la demanda de la vida por dar. Tú también sabrás que aquel quien salva su vida, al final la perderá), entonces, tú verás el oro puro en la parte más profunda del horno; donde el fuego completamente lo ha limpiado. Tú encontrarás el gran regocijo sabiendo que la vida que tú has dado a los demás, es la vida que tú has ganado o merecido obtener. Tú sabrás que recibir es dar libremente; por eso, si tú ofreces tu forma mortal (cuerpo), una vida elevada prevalecerá. Debes tener la certeza de que una vida que se ha merecido o ganado, es ganado para todos.

Tú debes saber que el Alma del Gran Cristo, puede bajar al río y al entrar dentro del agua; para tipificar la simpatía que sientes por la gran necesidad del mundo. Entonces tú eres capaz de ayudar a tu prójimo, que no disponen de la virtud; tú puedes repartir el pan de la vida a las almas hambrientas que vienen hacia ti, pero que el pan nunca disminuya para el que está dando; debes presionar y saber plenamente que tú eres apto para curar a todos los que vengan hacia ti, los enfermos, cansados o fatigados; con las palabras que hacen al alma un todo, tú eres competente de abrir los ojos de esos ciegos ya sea por ignorancia o por libre elección. No importa cuán bajo sea el alma del ciego, él debe sentir que el alma de Cristo está al costado de él y debe encontrar que tú caminas con pies humanos el mismo camino que él pisa. Entonces tú sabrás que la verdadera Unidad del Padre y el Hijo está dentro y no fuera. Tú sabrás que debes permanecer sereno cuando el Dios externo ha sido dejado de lado para que el Dios interno permanezca. Tú eres capaz de retener el grito de amor y el temor a las palabras cuando suenan: ‘Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado? Aún así, en esa misma hora, no debes sentirte sólo porque debes saber que tú estás con Dios; que tú estás más cerca del Padre amoroso como jamás antes lo has estado. Debes entender que a la hora que toques la tristeza más profunda es la hora en el cual tú empezarás el triunfo más grande. Con todo esto, debes saber que las penas no te pueden tocar.

Desde esa hora tu voz sonará como una gran canción libre, porque tú sabrás completamente que tú eres el Cristo, esa luz que debe brillar entre los hombres y para los hombres. Por lo tanto, podrás conocer la oscuridad que se encuentra en cada alma que no puede encontrar una mano para ayudarla, cuando está viajando el camino escabroso, antes que él encuentre al Cristo que está dentro de sí mismo.

Debes saber que tú verdaderamente eres divino y ese ser divino, que tú debes ver que todos los hombres son como lo eres tú. Tú sabrás que hay lugares oscuros que debes pasar con la luz que eres tú y que debes llevar a lo más elevado y tu alma resonará en alabanza, para que tú puedas estar al servicio de todos los hombres. Entonces, con todo gusto gritarás, al mismo tiempo tú montarás a lo más elevado; en tu unión con Dios.

Ahora que ya sabes que no existe substitución en tu vida por las vidas de los demás o de la pureza por los pecados ajenos; pero que todos están felices, espíritus libres en/y de sí mismos y de Dios. Debes saber que tú puedes llegar a ellos, mientras que ellos no pueden llegar unos a los otros; que tú no puedes ayudar dando la vida para que cada alma no perezca. Sin embargo, debes ser muy reverente ante esa alma en la cual no verterás dentro, la inundación de la vida a menos que la vida de esa alma se abra para recibir. Pero se le vierte libremente en él una inundación de amor, vida y luz, porque cuando uno abre las ventanas, la luz de Dios se vierte en él y lo iluminará. Tú observarás que en cada Cristo que se eleva, la humanidad se elevará un peldaño más arriba. Entonces, también, tú debes saber completamente que tú tienes todo lo que el Padre tiene; y teniendo todo, es para que todos lo usen. Tienes que saber que así como te elevas y eres verdadero, tú elevas a todo el mundo junto contigo; así como caminas el sendero, el sendero se vuelve más llano para los hombres. Debes tener fe en ti mismo, sabiendo completamente que esa fe es Dios dentro. Finalmente, debes saber que tú eres el templo de Dios, un hogar hecho con las manos, inmortal en la tierra como en el cielo.

A continuación, ellos cantarán de ti, “Dios te salve, Dios te salve, Él viene, el Rey, he aquí, Él está contigo por siempre. Tú estás en Dios y Él está en ti.”

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