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“Muerto” no significa “Ido o Perdido”

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“Muerto” no significa “Ido o Perdido”

Nosotros debemos también hacernos la siguiente pregunta: ¿Si Jesús no nació, cómo entonces pudo morir? Aunque él fue crucificado, ¿Él dejó de existir? Y luego Jesús ¿Necesitó resucitar? ¿Es posible que su crucifixión no fuera una muerte? ¿Es posible que él se estuviera ocultando? Su verdadera naturaleza, es la naturaleza del no-nacimiento y no-muerte. Esto es verdad, no sólo para Jesús. En ese sentido, es lo mismo para la flor, para un girasol, para ti y para mí. Nosotros no nacemos y tampoco moriremos. Y mientras que Jesucristo, no es afectado por el nacimiento y la muerte, nosotros por eso le llamamos a él; el Cristo Viviente.

Esto es real y de profunda sabiduría, debemos aprender a observar a todas las cosas, en términos de manifestación. Si alguien quien fue muy cercano a ti ha muerto y lo defines a él o ella como inexistente; tú estás muy equivocado. De la nada, no puede haber nacido alguien. De nadie, no puede haber nacido alguien. De alguien, no puedes convertirte en nada. De alguien, no puedes convertirte en nadie. Esa es la verdad. Si la persona quien es cercano a ti, no se manifiesta en la forma que estuviste acostumbrado de verlo o percibirlo; eso no quiere decir que él es inexistente. Eso no quiere decir que ya no está más allí. Si tú observas intensamente, tú puedes tocar su presencia; en una manera diferente de manifestación.

Un día yo toqué la mano de un padre joven que terminada de enterrar a su pequeño hijo. Yo lo invité a caminar conmigo, para descubrir a su hijo en otras formas diferentes. Su hijo venía muchas veces a la Aldea de los Cerezos, cuando era muy niño y aprendió a regocijarse comiendo alimentos vegetarianos. Él me dio su propina y dinero extra, para que yo comprara una planta de cerezo y lo plantara en nombre de su hijo. Él quería participar en la labor de apoyo a los niños que pasan hambre en el mundo, plantando un árbol frutal en la Aldea de los Cerezos. Él sabía que una planta de cerezos daba muchos frutos. Sabía que nosotros podríamos vender la fruta y remitir el dinero para alimentar a los niños con hambre en el tercer mundo. Él aprendió a hacer meditación mientras caminaba o estaba sentado y practicó el dharma muy bien. Cuando su hijo estuvo enfermo, yo fui a visitarlo al hospital de Bordeaux. Él me dijo: “Abuelo monje, yo haré la caminata de meditación por ti.” Se bajó de su cama, aunque se le veía muy débil y caminó bellamente por mí. Poco tiempo después de mi visita, él murió. El día de su cremación, yo le rocié agua consagrada y canté el Sutra del Corazón para él. Una semana después, yo tomé la mano de su padre durante la caminata de meditación y le mostré, muchas otras manifestaciones de su pequeño hijo. Juntos visitamos el árbol de cerezo que planté en nombre de su hijo y mientras estábamos sentados en una tarde brillante por el sol, pudimos ver al pequeño niño saludándonos de cada rama y botón de flores.

Mirando profundamente hacia la realidad, tú puedes descubrir muchas cosas. Tú puedes sobrepasar el mucho sufrimiento y luchar en contra de tantas percepciones erróneas. Si podemos cumplir pacíficamente en la dimensión final, nosotros no podremos ahogarnos en el océano del sufrimiento, dolor, miedo y desesperación.

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