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Iluminación

San Francisco y el Árbol de Almendra

San Francisco de Asis

San Francisco y el Árbol de Almendra

Un día, mientras hacía su caminata diaria de meditación por el jardín durante el invierno; San Francisco de Asís, vio a un árbol de almendra desnudo. Él se acercó al árbol de la almendra y practicó la respiración de inhalar y exhalar, preguntándole que le diga algo acerca de Dios. Inmediatamente, el árbol de almendra estaba cubierto de flores. Yo creo que la historia fue verdadera, porque en ese momento tan contemplativo, él podía ver dentro de la profundidad de la realidad. Él no necesitó el calor de la primavera, para convencerse de que las flores del árbol de la  almendra, ya estaban allí.

Yo te invito a que mires una caja de fósforo, con los ojos de San Francisco, o con los ojos de Buda. Tú tienes esos ojos. ¿Puedes ver ya, la llama en la caja de fósforos? Todavía no se ha manifestado, pero está allí en algún lugar. Observando profundamente, tú puedes ya ver la llama. Todas las condiciones están allí, para que la llama se manifieste, excepto una – el movimiento de los dedos. Tú puedes habilitar la última condición y luego ver a la llama manifestándose.

Cuando tocas un fósforo, por favor hazlo diligentemente. Observa todas las condiciones. Pregúntale a la llama, “¿Querida pequeña llama, de dónde vienes?” Cuando la extingas, pregunta: ¿Dónde te has ido? Nosotros pensamos que la llama, la misma que ha nacido un momento antes, ahora se va a morir. ¿Hay algún lugar separado de nosotros, donde la llama ha ido? Yo no lo creo así.

El Buda dijo que no hay venida y tampoco hay ida. Esas son las preguntas que los filósofos se han hecho innumerables veces; han usado bastante papel, tinta y saliva para tratar de dar respuesta. Viendo profundamente, con tus ojos del Buda, tú puedes encontrar la respuesta.

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