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La Misericordia es la Llama de una Flor

Kuan Ying

La Misericordia es la Llama de una Flor

Queridos Amigos en el sendero de la Luz:

Cuando uno escucha nuevamente a nuestra amada Maestra Ascendida Kuan Yin, uno es elevado por encima de las llamadas “actitudes normales” sobre ese verdadero amor y misericordia que profesamos de uno mismo y de nuestro prójimo. No habrá paz, hasta que el hombre eleve su conciencia para poder ver lo divino en cada uno de nosotros, para así tratarnos con respeto y misericordia.

Las enseñanzas de Kuan Yin que vamos a compartir en esta ocasión, proviene del Volumen 23, Número 8 de las Perlas de la Sabiduría. Aquí tenemos el comienzo de algunos párrafos para que ustedes puedan meditar sobre el contenido de dichas enseñanzas:

La misericordia es la llama en una flor germinando en el corazón de la tierra y en las almas de los hijos de Dios. Es el fuego en el invierno que aviva al corazón del hogar y persigue al frío de la mañana. La misericordia es la llama de la familia y de la piedad filial, en donde honra a la llama cósmica, blanca y pura escondida. El delicado y perdonante amor que une a los miembros de cada familia, es el mismo amor el cual sana las heridas de todas las naciones.

La misericordia es la auto-transformación de sí mismo, ese ser que genera amor, es el ser mismo transformado por uno mismo. La misericordia es el amor que permite aquel que tiene el corazón destrozado, logre recoger los pedazos hecho añicos se su vida maltratada para comenzar de nuevo. Mientras la misericordia sea la ofrenda floral extendida de mano a mano, de corazón a corazón en el abrazo fraterno de amor; todas las cargas que son irreales, se pueden enmendar para así trascender.

Guirnaldas y ramos inmortales de misericordia de Pekín, están extendidos en los pies de la Madre del Mundo y sus hijos por bandas angelicales y sus subordinados, mostrando la llama de la misericordia. ¡Oh, cómo el corazón anhela la misericordia! Qué grande es el mundo en necesidad de la dulzura y ternura, del cuidado – y de compartir en un ambiente de amistad la bienaventuranza en la interacción de la vida.

Muchas corrientes de la vida de Dios, habitan en la tierra, hijos del sol, peregrinos de los mundos más recónditos experimentan la profunda necesidad de entender y ser entendido. Y en la fusión de los corazones, como un vendaval es convertido en un ardiente corazón de amor, que puede estar en busca de una vida; anhelando por la identidad del alma y la identificación con la verdadera corriente de la vida a través de la sensación de compartir.

Por lo tanto, amor es la esencia de la misericordia hacia otros potes de arcilla llenas de fragancia en la enramada del jardín de la eterna primavera. Y en la calidez de la amistad, el valor esencial del alma germina y muestra las flores que anuncian el fruto de la vida. Dios no te quitaría nada de ti, amado mío, tu corazón anhela amar y ser amado. Porque él no ha creado de un gran corazón, muchos corazones de luz que reflejan como un espejo, su amor perfecto, para magnificar y permitir que iguales se atraen unos a otros; para que logre funcionar como el imán de la ley del Gran Sol Central, en todos ustedes.

Y las benditas corrientes de la vida que fluyen a través de la corriente principal de la vida, como miles de millones de líneas que se desplazan como un cable gigante de la conciencia cósmica, llevando las moléculas de las llamas de la misericordia; a fin de que la reciprocidad e interdependencia de la vida pueda madurar su  originalidad individual, mediante la tolerancia y la compasión.

Compartir cada uno las cargas de los demás es una forma que la vida nos permite a cada alma a sentir la necesidad de ser necesitado y que tiene un gran valor el ser necesitado. Ningún hombre es una isla, por lo tanto, él aprende rápidamente que su independencia debe ser siempre la interdependencia de la reciprocidad.

 

 

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