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Iluminación

La Nube

nube corazon

La Nube

Como una persona libre y que siempre voy y vengo,

No es sorprendido con ideas de es y no es.

No es sorprendido con ideas de ser y no-ser

Deja que tus pasos sean pausados.

Encerando y menguando la luna siempre es la luna

El viento sigue volando. ¿Puedes sentirlo mi amado?

Trayendo la lluvia desde lejos para nutrir una nube cercana

Gotas de la luz del sol caen desde lo alto hacia la tierra abajo

Y los pliegues de la tierra tocan la bóveda clara del cielo.

Thich Nhat Hanh

 

En un lindo día soleado, tú puedes mirar al cielo, puedes observar una delicada y pomposa nube flotando. Tú admiras su figura, la forma en que la luz cae sobre esta en muchos dobleces y la sombra que se arroja sobre el campo verde. Tú te sientes enamorado de esta nube. Deseas que esté contigo para sentirte feliz. Pero luego la figura y el color cambian. Muchas nubes se juntan con ella, el cielo se pone oscuro y empieza a llover. La nube ya no es evidente para ti. Se ha convertido en lluvia. Tú empiezas a llorar por el retorno de tu amada nube.

Tú no deberías llorar si sabías que mirando a la lluvia profundamente, todavía podías ver la nube. En el Budismo hay una enseñanza sobre la apariencia externa de las cosas (animitta). La práctica sobre la apariencia externa de las cosas (señal), es la práctica de no ser embaucado por la forma externa o la apariencia de las cosas. Cuando nosotros entendemos animitta, comprendemos que la apariencia no es toda una realidad.

Cuando una nube se transforma así misma en lluvia, puedes observar intensamente a la lluvia y ver que la nube todavía está allí; riéndose y sonriéndote a ti. Esto te hace muy feliz y eres capaz de parar de llorar, porque tú ya no estás más apegado a la apariencia de la nube. Si tú estás afectado por el dolor y continuas llorando por bastante tiempo, es porque tú te has quedado rezagado, atrapado en la señal de la nube. Tú has quedado aprehendido en una apariencia del pasado y no eres capaz de ver la nueva figura. No has sido hábil de seguir la transformación de la nube en lluvia o nieve.

Si tú has perdido a alguien y has llorado mucho, por favor acepta la invitación del Buda. Observa profundamente y reconoce que la naturaleza de tu ser amado, es la naturaleza del no-nacimiento, no-muerte, no-yendo, no-viniendo. Esta es la enseñanza del Buda, concerniente a nuestra verdadera naturaleza.

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