abrazo viejo

Viendo las Emociones a Través de la In-Permanencia

Cuando alguien te dice algo, que te hace sentir muy enojado y desearías que desaparezcan de tu vista; por favor observa intensamente con los ojos de la in-permanencia. Si él o ella se han ido, ¿Cómo realmente te sentirías? ¿Te sentirías feliz o estarías llorando? Practicando estos conocimientos internos, pueden ser de gran ayuda. Hay una Gatba o poema, que podemos usar para que nos sirva de asistencia:

Indignado en la dimensión final

Yo cierro los ojos y miro profundamente.

Trescientos años a partir de ahora

¿Dónde estarás tú y dónde estaré yo?

Cuando nosotros estamos indignados, ¿Qué es lo que nosotros generalmente hacemos? Nosotros gritamos, vociferamos y tratamos de culpar a alguien más por nuestros problemas. Pero viendo al enojo con los ojos de la in-permanencia, nosotros podemos hacer una pausa y luego respirar. Si nos encontramos indignados el uno con el otro en la dimensión final, sólo cerramos los ojos y observamos profundamente. Nosotros trataremos de ver trescientos años hacia el futuro. ¿Cómo te verás tú? ¿Cómo me veré yo? ¿Dónde estarás tú? ¿Dónde estaré yo? Nosotros sólo necesitamos respirar para dentro y fuera, ver mi futuro y ver el futuro de la otra persona. Nosotros sólo necesitamos mirar hasta los trescientos años, no más allá. Puede ser que cincuenta o sesenta años desde ahora, ambos ya hayamos muerto.

Mirando al futuro, podemos ver que la otra persona es muy valiosa para nosotros. Cuando nosotros sepamos que lo podemos perder en cualquier momento, nosotros ya no nos sentiríamos tan indignados. Querríamos abrazar a él o ella y decirle: “Qué maravilloso, tenerte vivo todavía. Yo estoy muy feliz. ¿Cómo podría estar tan enfadado contigo? Ambos moriremos algún día y mientras estemos todavía vivos y juntos, es una tontería estar enojados uno con el otro.”

La razón por la cual nosotros somos necios, lo suficiente como para hacernos sufrir y hacer sufrir a otra persona, es porque olvidamos que nosotros y la otra persona, ambos somos in-permanentes. Algún día, cuando muramos, nosotros perderemos nuestras posesiones, nuestro poder, nuestra familia, perderemos todo. Nuestra libertad, paz y regocijo en el presente, es la cosa más importante que nosotros poseemos. Pero sin un entendimiento despertado de la in-permanencia, no es posible ser feliz.

Algunas personas, ni siquiera quieren ver a una persona cuando todavía está viva, pero cuando la persona ha muerto, escriben elocuentes obituarios y hacen ofrecimientos de flores hermosas. En ese punto, la persona ya ha muerto y no puede realmente regocijarse con la fragancia de las flores nunca más. Si nosotros realmente hubiéramos entendido y recordado, que la vida sólo era in-permanente; nosotros haríamos todo lo posible, para hacer feliz a la otra persona, aquí y ahora mismo. Si nosotros empleamos veinte y cuatro horas para estar enojado con nuestro ser amado, es porque nosotros somos ignorantes de la in-permanencia.

“Indignado en la dimensión final, yo cierro mis ojos.” Yo cierro mis ojos, con el fin de practicar la visualización de mi amada; cien o trescientos años desde hoy. Cuando te visualizas con tu amada, dentro de trescientos años, tú sólo puedes sentirte feliz de estar viviendo ahora y que tu amada esté también viva hoy. Luego abres tus ojos y todos tus enojos se disiparán. Tú abres tus brazos para abrazar a la otra persona y al mismo tiempo practicas: “Respirando hacia adentro que tú estás vivo y respirando hacia afuera que tú estás muy feliz.” Cuando cierras los ojos para visualizarte a ti mismo y la otra persona dentro de tres cientos años, estás practicando la meditación de la in-permanencia; en la dimensión final, la indignación no existe.

El odio, también es in-permanente. Puede ser que en este momento el odio nos consuma y si sabemos que el odio es in-permanente, podemos hacer algo, para cambiarlo. Un practicante, puede tomar el resentimiento y el odio y puede ayudar a desaparecerlo. Exactamente como el enojo, cerramos nuestros ojos y pensamos, ¿Dónde estaremos dentro de tres cientos años? Con el entendimiento del odio en la dimensión final; este se puede evaporar en un instante.


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