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¿Dónde Estuviste Antes de Nacer?

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¿Dónde Estuviste Antes de Nacer?

Algunas veces la gente te pregunta a ti: “¿Cuando es tu cumpleaños?” Pero deberías interrogarte a ti mismo, una pregunta muy interesante: “¿Antes de ese día que llaman mi cumpleaños, dónde estuve yo?” Pregúntale a una nube: “¿Cuál es la fecha de tu nacimiento? Antes de haber nacido, ¿Dónde estuviste?”

Si le preguntaste a la nube, “¿Cuántos años tienes? ¿Puedes darme la fecha de tu nacimiento? Puedes escuchar silenciosamente y puedes oír la respuesta. Tú puedes imaginarte cuando la nube ha nacido. Antes de haber nacido, fue el agua de la superficie del océano. O estuvo en el río y después se convirtió en vapor. También fue el sol, porque el sol produce el vapor. El viento también está ahí, ayudando al agua para que se convierta en nube. La nube no viene de la nada, sólo ha habido un cambio de forma. No se trata de un nacimiento de algo, proveniente de la nada.

Tarde o temprano, la nube se cambiará en lluvia, nieve o hielo. Si ves profundamente la lluvia, puedes mirar a la nube. La nube no se ha perdido; se ha transformado en lluvia, la lluvia se ha transformado en pasto, el pasto en ganado vacuno, luego en leche y por último en los helados que comes. Hoy si comes un helado, debes darte un tiempo para ver el helado y decir: “Hola nube, puedo reconocerte.” Haciéndolo así, tú tienes el conocimiento interno y la comprensión, sobre la naturaleza real del helado y de la nube. También puedes ver al océano, al río, al calor, al sol, al pasto y a la vaca en el helado.

Mirando muy profundamente, tú no puedes ver la fecha verdadera del nacimiento, como tampoco puedes ver la fecha verdadera de la muerte de la nube. Todo lo que sucede es que la nube se transforma en lluvia o nieve. No hay una verdadera muerte, porque siempre hay una continuación. Una nube a un océano, a un río, al calor del sol y la lluvia; continúa en la nube.

Antes de haber nacido, la nube ya estuvo ahí; entonces, hoy, cuando tomes un vaso de leche, o una taza de té o comas un helado; por favor sigue a tu respiración. Ve dentro de la taza de té o del helado y dile hola a la nube. El Buda tomó su tiempo en ver insondablemente y también nosotros podemos tomar el nuestro. El Buda no fue un Dios; él fue un ser humano como nosotros. Él sufrió, pero practicó y es por eso que pudo vencer sus sufrimientos. Él tuvo una comprensión, sabiduría y compasión elevada. Es por eso que nosotros decimos que él es nuestro maestro y nuestro hermano.

Si nosotros estamos temerosos de la muerte, es porque no hemos entendido que las cosas realmente no mueren. La gente dice que el Buda está muerto, pero eso no es verdad. El Buda todavía sigue vivo. Si vemos a nuestro alrededor, podemos ver al Buda en muchas diferentes formas. El Buda está dentro de ti, porque has sido capaz de ver profundamente y ver que las cosas realmente no han nacido, por lo tanto, ellas no han muerto. Nosotros podemos decir que somos una nueva forma del Buda, una continuación del Buda. No debes subestimarte tú mismo. Mira un poquito a tu alrededor y podrás ver la continuación del Buda en todas partes.

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