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Ni Viene, Ni Va

blog-16-agosto

Ni Viene, Ni Va

Para muchos de nosotros, los grandes dolores son causados por nuestra noción, “El de venir o el de ir.” Nosotros pensamos, que la persona que amamos vino hacia nosotros de algún lugar y ahora ha desaparecido hacia otro lugar. Pero nuestra verdadera naturaleza, es la naturaleza de no venir y no ir. No hemos venido de algún lugar, tampoco iremos a algún lugar. Cuando las condiciones son suficientes, nos manifestamos. Cuando las condiciones ya no son suficientes, no nos manifestamos. Eso no significa, que nosotros no existimos. Al igual que el radio, ondas sin radio, no se manifiestan.

No sólo las nociones de venir e ir, no expresan la realidad; tampoco las nociones de ser y no-ser. Nosotros escuchamos estas palabras en el Prajnaparamita Sutra: “Escucha Shariputra, todos los dharmas (fenómenos) están marcados por la desolación, ellos ni son producidos o destruidos; tampoco son crecientes o decrecientes.”

El significado aquí de la desolación es muy importante; quiere decir que primero que todo, debe estar vacío de una autoevaluación de sí mismo. No hay nada que se separe de sí mismo y nada existe por sí mismo. Si nosotros examinamos las cosas cuidadosamente, nosotros podemos ver que todo el fenómeno, incluyéndonos nosotros, somos compuestos. Estamos hechos de otras partes. Nosotros estamos hechos de nuestra madre y padre, de nuestras abuelas y abuelos, nuestro cuerpo, nuestros sentimientos, nuestras percepciones, nuestra formación mental, la tierra, el sol y un innumerable de “no-son elementos.”

Todas estas partes dependen de causas y condiciones. Podemos ver que todo lo que existe y existírá, está interconectado y es interdependiente. Todo lo que vemos, ha tenido que manifestarse, porque es una parte de algo más u otras condiciones que hace posible que se manifieste. Todos los fenómenos, ni son producidos, ni son destruidos, porque están en un constante proceso de manifestación.

Nosotros podemos ser lo suficientemente inteligentes para comprender esto, pero entendiéndolo intelectualmente no es suficiente. Para entender realmente esto, es estar libre del temor. Es llegar a convertirse en un iluminado. Es vivir en el medio-ser. Tenemos que practicar de buscar profundamente así, para poder alimentar nuestra despertada comprensión de no-nacimiento y no- muerte, en nuestra vida diaria. Y de esta manera podamos percibir como realidad, el maravilloso regalo del ningún-temor.

Si nosotros solo hablamos acerca del medio-ser como una teoría, no nos ayudaría. Nosotros deberíamos preguntar: “Pedazo de papel, ¿De dónde vienes? ¿Quién eres tú? ¿Qué has venido a hacer aquí? ¿Dónde vas a ir?” Nosotros podemos preguntar a la llama: “Llama, ¿De dónde vienes y a dónde vas a ir? Escucha la respuesta muy cercanamente. La llama y el pedazo de papel están dando respuesta mediante su presencia. Sólo tenemos que ver profundamente y podremos escuchar la respuesta. La llama está diciendo: “Yo no vengo de ninguna parte.”

Esa sería la respuesta de las flores japónica también. Ellas no son lo mismo, pero tampoco son diferentes. Ellas no han venido de algún lugar, pero ellas tampoco fueron a alguna parte. Si se ha perdido un bebé, nosotros no deberíamos estar tristes. Es porque no hubo suficientes causas y condiciones, para que este haya llegado en este tiempo. Pero él vendrá nuevamente.

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