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La Perfección de la Verdad

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La Perfección de la Verdad

Gautama Buda ha dicho que la Verdad es la séptima perfección de la Ley. Es tan fácil ignorar algo de la verdad sobre nosotros mismos, que no cabe en nuestro retrato de la realidad en la espiritualidad. La ira, la falta de perdón, la dureza de corazón, la carencia de la autodisciplina, la carencia de amor, la preocupación, el miedo, la culpabilidad, la duda, etc., todo esto necesita ser visto y tratado antes de que hagamos nuestra transición (muerte), que como sabemos puede ser repentina e inesperada.

Gautama tiene una gran enseñanza y está dispuesto a ver, compartir y limpiar nuestro ser; el mismo que no puede medirse y compararse con la Verdad eterna. Aquí están algunos párrafos de su enseñanza, para estudiarlos; los que nos pueden asistir a cada uno de nosotros en la búsqueda eterna para lograr la perfección sobre la maestría de la vida.

La Verdad es la séptima Perfección de la Ley. La verdad es la corriente cristalina de la conciencia que fluye sin ningún defecto. ¿Es la verdad la que libera a la humanidad de la perdición del error y de la vanidad de las ostentaciones? La verdad es el deseo de determinar las actualidades – para mantenerse firme, dar la cara y conquistar lo que se está manifestando aquí en el tiempo y en el espacio. Estar parado ante el nexo de la cruz del ser y admitir así mismo lo correcto o incorrecto del pensamiento, sentimiento; palabra y acción – eso debe ser el pilar de la verdad.

No tergiversemos; no debemos equivocarnos. Coloquemos nuestro caso en el ángulo recto del cimiento de la verdad. La verdad es un escudo invencible, una armadura poderosa del Señor de la ley que brilla con equidad. La verdad es la espada de la palabra sagrada. La verdad es la comprensión de absoluta perfección en la Presencia Yo Soy y de la compasión de uno mismo en Cristo. La verdad es la comprensión del alma y de muchas almas que se esfuerzan para convertirse en uno con el absoluto. Reclamar la verdad del concepto inmaculado es tu derecho y deber; pero invertir los roles del Cristo y Mara, del Ser Real y de la mente carnal – es como encarcelar al relámpago de su esplendor.

Ahora dejemos que la sabiduría enseñe a los niños los preceptos de la ley. Conservar la energía del Espíritu Santo sin defecto, es perfeccionar el cáliz cristalino de la conciencia del ser, que pueda contener el flujo de la energía de la Madre que está chispeando en el sol; estallando a través de la matriz de cristal de su amor. A los chelas (estudiantes) de la Madre, se les ha enseñado que se definan así mismos – en una mano, para disponer la verdad de las cualidades de la realidad los cuales existen como el diseño de la identidad en la base ardiente del ser y en la otra mano, para marcar las líneas del obvio karma y la manifestación de las consecuencias de los pecados, omisiones y comisiones.

Si tú tienes mal genio, no lo niegues ante Dios, ante uno mismo o ante los demás. Pero debes tener el valor, porque así tú has ganado la quinta perfección de la ley, al confesar tus faltas. Sea humilde y paciente para pedir a sus compañeros en el sendero, que guarden la llama para ti, que se detengan y oren por ti, que levanten las manos en alto y que mantengan sus cuerpos y almas a través de las tentaciones de la noche. Haga un llamado para obtener más refuerzos, de los ángeles de la guarda, para que todas las huestes del cielo y de la tierra, para que sirvan a todas las almas que están dispuestas a reconocer la ausencia de la Totalidad Divina en manifestación. Benditos son aquellos que saben que son pobres en Espíritu, porque reconociendo su estado empobrecido, ellos afirman el vacío que es llenado por el Espíritu y así de este modo ganan el reino de los cielos.

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