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El Significado del Nacimiento de Cristo

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El Significado del Nacimiento de Cristo

Queridos Amigos:

Esta es la cuarta semana de Adviento. El momento adecuado para decretar (rezar) y meditar sobre lo que verdaderamente el nacimiento de Cristo significa para cada uno de nosotros. Estamos hablando acerca del Nuevo Nacimiento – el Cristo nacido en la conciencia del hombre. El mayor reto al que nos enfrentamos es realmente dar a Luz a ese Santo Ser Crístico; a la vez convertirse en el Cristo, esa es la misión de cada portador de luz sobre el planeta Tierra.

Nuestro Amado y Maestro Ascendido Lanello, nos habla sobre esta realidad en un dictado registrado en Las Perlas de la Sabiduría y aquí veremos algunos párrafos sobre la enseñanza de la meditación: “Mis Amados, yo entro en el espíritu de las fiestas Navideñas en el corazón del Gran Sol Central en nombre de ustedes. Entro en el espíritu de Cristo en el mismo acto de haber nacido y descendido.”

El espíritu de la Navidad es un ser de gran luz y logro búdico. Vengo a anunciarles, entonces, de esta Presencia del Todopoderoso indiviso en la individualidad de la llama de Dios. Lo que se conoce como el Espíritu de la Navidad es por lo tanto, el nacimiento de Jesucristo en las horas más oscuras del año. El anuncio de la aparición de una estrella en el solsticio de invierno, fue un drama cósmico; y es aquí donde nos enseña que en la noche más oscura del anhelo del hombre, aparece la estrella de la esperanza y el nacimiento de nuestro Salvador.

Yo entro en el Espíritu Navideño, para que ustedes puedan entender, que es completamente posible, que más de un hijo de Dios pueda participar en el Santo Oficio y ocupar la divina intención sobre una ramita que es doblada, sobre el mismo punto; el punto focal de un cristal de cuarzo abrazando a un mundo con ardiente deseo. Amados míos, yo vengo por lo tanto como el Espíritu de la Navidad, como ustedes están esperando la llegada de aquel ser conocido como Papá Noel (Santa Claus).

Recuerden el corazón de un niño – tu niño, tú mismo pensando acerca de la venida de Papá Noel, como este entra a la casa y como tú le dejarás galletas, leche y tal vez incluso les dejes un bocadillo para los renos. Recuerda cómo, con plena convicción, porque tus padres te habían dicho, entraste en el Espíritu de Santa. Recordando también la decepción al enterarte de que Santa no era real. ¡Pero eso no es cierto! Santa es real. Y yo estoy aquí para decirles que Santa Claus es el símbolo vital del Espíritu navideño, el mismo que encarna la misma Presencia en la cual yo mismo he entrado.

No es correcto decir a los niños que Santa no es real. Es correcto explicarles a ellos sobre el Espíritu de la Navidad y que en efecto es una persona – una persona real ante Dios, una persona que es un ser cósmico, que llena los corazones de la gente, con la anticipación del más grande de los regalos; el regalo de la cristiandad personal.

Esas cosas que brindan alegría a los niños – como juegos, juguetes y anillos dentro de medias – amados míos, originalmente los regalos dados a los hijos de todo corazón, fueron destinados a mejorar la percepción del niño y la realización de la persona en Cristo. Cuando uno se pone a pensar sobre los regalos que se dan en estos días, debes darte cuenta que algunos regalos ayudan a la persona a tener un mayor sentido de identidad, mientras que a otros adornan la parte exterior de la persona y tienden a crear más maya de la idolatría. Y por ende, destacando la importancia y atención del ser externo, el individuo pierde la gran oportunidad en esa hora, de entrar en el corazón de ese ser cósmico, conocido como el Espíritu de la Navidad.

Por lo tanto, amados míos, hay que entender que este Espíritu encarna la conciencia colectiva de la cristiandad de todos los espíritus de la Gran Hermandad Blanca – de todos los seres ascendidos, ángeles, maestros, huestes cósmicas del Señor quienes son de Cristo. Debemos darnos cuenta, entonces, que en todos los símbolos existe la realidad; en los arquetipos hay el patrón original de la imagen perfecta de Cristo; y en el mismo Santa Claus existe la interminable esperanza en todo lo que la figura del Cristo Cósmico, traerá la verdadera alegría, el regocijo de un corazón lleno de amor.

Yo entro en este Espíritu para bendecir a muchos de los que aún no se han puesto en contacto con nuestra palabra, nuestro amor o nuestro mensaje. Yo sé que ustedes pueden comprender y compartir conmigo en cierto sentido un gran deseo, un ardiente anhelo y con la intención de ponerse en contacto con millones de almas quienes en verdad tienen una propensión hacia la luz, pero que es necesario esa receta especial; esa peculiar enseñanza y comprensión, esa ayuda visual y el descubrimiento de la verdad.

Ustedes saben muy bien como defiere el gusto de la gente alrededor del mundo y por lo tanto los platos de muchas naciones tienen un sabor muy peculiar y una manera especial de comer. Así la gente de estos países, de todos los rincones del mundo; no tienen grandes diferencias en el paladar. Por lo mismo, amados, deben darse cuenta que, en la partición del pan de la vida, uno debe desarrollar un gusto propio por determinado platillo. Y es nuestro deseo de hacer que la enseñanza de la llama violeta sea de buen gusto y de todo esto, nosotros amamos toda esa parte de nuestro escalamiento de la cima más alta.

Y, por ende, por cada paso en el sendero, por cada nueva altura, en cada nueva marca en el aumento de la conciencia de Dios, se requiere una enseñanza inédita, entonces el volumen de nuestra labor debe ser como las rocas que definen la senda hacia la cumbre del ser humano. Cada volumen debe decir al caminante: Tú no puedes seguir adelante a menos que esta piedra sea convertida en el pan viviente de la vida dentro de ti. Sentado en la roca y leyendo el libro de la Vida, tú verdaderamente debes convertirte en esa roca y ascender nuevamente una vez más, diciendo una y otra vez, “Llévenme a una roca que sea más alta que yo.”

Por esta razón, amados míos, el deseo de contactar a esos está en mi corazón, es el anhelo de mi cumpleaños y el llamado a una dispensación especial al corazón de Alfa. Yo sé que mi propio anhelo y el de cada uno de vosotros, percibe el ardiente deseo, que está también en el corazón de nuestra Madre. No hay nada más importante en el universo de nuestras corrientes de la vida, que el rompimiento del pan de la Vida, para luego tomar este pan y colocarlo en los picos abiertos de las aves que vienen a ser alimentados.

“Dejemos que el símbolo de esta Navidad, sea la Madre del Mundo y que la corona de un millón de estrellas sea un gigante nido, para que todas las aves de los universos, puedan venir y encontrar su descanso en ese chakra de la coronilla del Buda y de la Madre.”

¡Feliz Navidad!

El Portal de Oro de Saint Germain.

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