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La Mónada de la Presencia Divina

 

 mMónada de la presencia divina

La Mónada de la Presencia Divina

¿Qué es exactamente la Presencia Yo Soy? Cuando Dios dijo: “Hágase la Luz”, y la Luz se hizo. Él implementó la expansión de la Luz dando a Luz a las chispas espirituales individuales. Estas gotas de su identidad cósmica fueron esparcidas a través del universo como billones de semillas de Luz, cada una con un destino único, pero cada una es la réplica exacta de la Unidad original que fue y es Dios. Separadas en el tiempo y espacio, esta configuración es todavía para siempre una con el Sol Central o centro alguno del Eterno, estas chispas de Imagen Divina fueron creadas para que cada alma pueda expresar un aspecto de la individualidad de Dios. Así en la parte superior de la figura vemos el diseño de un fragmento personalizado de la deidad, la Presencia de Dios mismo, la chispa espiritual individual que es conocida como la Presencia Yo Soy.

Porque la Presencia de Dios es Uno con la esencia y siendo de Dios, reconocemos que “Nuestro Dios es un Señor.”

Nosotros entendemos que inclusive su Presencia Electrónica es multiplicada billones de veces con el propósito de su individualización en la forma, Dios todavía es Uno – un Todo indivisible. Así como uno multiplicado por uno, siempre es igual a uno, así Dios multiplicado por Dios, siempre es igual a Dios. Aunque todos no entiendan este misterio, hemos visto que es muy seguro dentro de nuestra capacidad que existe una Gran Geometría para sostener un número infinito de centros de sí mismo la cual todavía mantiene Su unidad.

Este es el más maravilloso de los conceptos y el regalo de los Maestros Ascendidos para esta era. Los conocimientos de la Presencia Yo Soy fueron primeramente revelados en los mil novecientos y veintes y treinta por Godfre, quien nos hablaba en un dictado. Él nos trajo para América y para toda la humanidad el mensaje de Saint Germain, el maestro de la era de Acuario que tú y todos tienen la Presencia de Dios individualizada. Esta Presencia de Dios que tú ves en el diagrama es un punto en el infinito y es el origen del alma. Tu alma vino de este centro de fuego blanco.

Algunos le llaman la mónada de la Presencia Divina. Es una esfera pulsante y tangible de luz blanca que está encima de ti. “Ven ante mí y yo iré ante ti”. Es la palabra de tu propia Presencia Yo Soy. El Dios individualizado, es la vía donde sea que Dios personifique a la llama. Esta esfera de Luz está muy cercana a esos que meditan sobre la ley del ser en conciencia cósmica. Porque trasciende el tiempo y el espacio, pero como todavía estamos en el tiempo y el espacio; aparece en tiempos de oscuridad, desconcierto y discordia; pero no estamos muy lejos de la Presencia Yo Soy en momentos de armonía cuando sentimos el flujo de las corrientes de la compasión – las frecuencias de esa Presencia que nosotros llamamos Dios y que Jesús lo llamó: “Padre nuestro que estás en el cielo” [Mateo 6: 9].

Por lo tanto; inclusive si la Presencia no está en el tiempo ni en el espacio, la relación de tu alma con la Presencia, cambia de acuerdo a la conciencia. Nosotros decimos entonces, por falta de mejores palabras, que en el tiempo y el espacio a veces la esfera de Luz está muy cerca, circulando justo encima de la cabeza de sus devotos. En aquellos quienes totalmente ignoran a Dios, posiblemente esté a mil pies de distancia. Hay una atracción y repulsión de la Presencia de acuerdo a la frecuencia. Este sigue la ley de la correspondencia, que dice, “Cosas iguales de la misma cosa son iguales el uno al otro.” Cuando en tu corazón tú personificas la llama y adoras la llama, la llama se convierte en imán que es el mismo imán que está en el corazón de tu Presencia. Y así los dos se convierten en uno y tú te conviertes en la conciencia viviente de Dios.

Ahora, vayamos más lejos y consideremos que es Dios. ¿Qué es esta “llama flameante que no se consumirá?” ¿Qué es esa voz que habló y dijo?: “En efecto, nuestro Dios es un fuego devastador.” Ezequiel vio la Presencia Yo Soy como una gran nube luminosa; en la nube había fuego ardiente y en medio del fuego algo resplandecía.” La Presencia ha sido vista por devotos, seguidores de Dios a través de la eras y estos han sido escritos en las sagradas escrituras. En todas las escrituras mencionan al fuego como el origen de la conciencia. La Presencia Yo Soy es el fuego sagrado. La Presencia Yo Soy es la conciencia cósmica, la Presencia Yo Soy en este momento es el aspecto permanente del ser.

Recuerden, el alma todavía no es permanente; el alma se puede perder. “El alma que peca, morirá.” Ezequiel, el profeta del Señor dijo: El alma es esa porción del ser, la cual la ratificamos conforme a la ley de la Presencia Yo Soy a través del correcto ejercicio del libre albedrío. El alma que fue hacia la Materia entró hacia la conciencia de la relatividad, en el tiempo y el espacio.

La Presencia Yo Soy en el plano espiritual no vive en templos hechos por las manos, tampoco vive en el tiempo y el espacio. Es el absoluto. “Tiene los ojos tan puros que no soporta el mal y no puede ver la opresión.” La presencia Yo Soy es el aspecto del ser que simplifica al ser, es conciencia, es Dios consciente de sí mismo. Es el mismo centro de la creación, lo cual los hindúes lo describen como ese ser sin atributo, sin personalidad. Es ese ser antes de que se convierta en trinidad, antes que se convierta en Brahma Vishnu y Shiva (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

La Presencia Yo Soy es tu piedra angular de perfección. Sin ese punto de perfección, nunca esperaríamos conseguir perfección. Algunos han cuestionado sí o no la perfección es una meta legítima. No sería legítima, si no existiera perfección ahora mismo en algún lado dentro del ser. La perfección que existe es la Presencia Yo Soy.

Si tú quieres concluir por esta inducción, solo tienes que ver la realidad de que nosotros siempre estamos esforzándonos en mejorar, en hacer mejor, en perfeccionar algo en que nosotros estamos laborando, o ser mejor en esto u otro. Es ese movimiento del ser hacia la perfección, el mismo movimiento del ser que inspiró lo escrito por Jonathan Livingston Seagull, la historia de Seagull es acerca de cómo nos cuesta lograr la perfección. Así es el alma. El pájaro tomando el vuelo es el símbolo del alma elevándose al centro de la Presencia Yo Soy. Trascendiendo los planos, se dirige hacia las octavas de la Luz.

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