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La Verdad es la Cumbre del Ser

 

gente caminando

La Verdad es la Cumbre del Ser

Nosotros hemos llamado la cumbre de Dios – por seguro, el Dios de toda la Verdad – “No importa cuál sea nuestra religión,” “Nosotros todos somos como la gente que están en el fondo de un valle, que desea escalar un pico nevado, que domina a todos los demás.” Todos tenemos nuestros ojos fijos en la misma meta y todos estamos de acuerdo, que solo hay una cumbre que conquistar. Desafortunadamente, cada uno difiere qué camino tomar. Guías se ofrecen, para que los sigamos a ellos. Algunos van por cierto camino, otros escogen determinados senderos. Cada uno está convencido que su sendero es el mejor y todos son sinceros. Cuando seguimos a los guías, conseguimos una meta, pero cuando los otros grupos llegan al mismo punto y aunque empezaron en diferentes puntos; en lugar de unirse, ellos tratan de convencer a los demás, que su sendero es el mejor, luego empiezan a insultarse y tirarse piedras unos a otros. Aunque ellos saben que algún día, si siguen ascendiendo, todos ellos deberán encontrarse en la cima de la montaña y que el sendero escogido para llegar a la cima; es de poca importancia.

Nosotros como Dios, tenemos el derecho de que cada hombre pueda escoger el sendero que desearía tomar, para llegar a la cumbre de su propio ser. Antes de embarcarse en la expedición hacia la cumbre, es aconsejable que tú apliques las técnicas y pruebes el equipo. Los expertos, quienes están familiarizados con las marcas en el camino, también recomiendan que emplees a un guía experimentado, que califique para mostrarte como capear con los inclementes elementos del viento, frío, hielo o del recalcitrante sol que recibirá al escalador.

No interesa cuál sea su fe, su credo o su religión; el buscador puede beneficiarse de la experiencia y la sabiduría de esos que han ido antes que él en el sendero. Muchos ven a Jesús como el camino de la verdad, otros siguen el sendero del retorno de ocho veces más de Buda o la ley de Moisés. En el Oeste han seguido el llamado de San Francisco y Santa Clara, de la pequeña flor de Jesús o la Virgen María; en el Este siguen a Maitreya, al Señor Krishna, Lao Tse y Confucio. Estos y muchos otros han demostrado los principios de la Verdad y han dejado huellas de una vida ejemplar. Pero a cualquiera que el buscador siga, ¡Lo único que cuenta es el resultado! Si la filosofía de un hombre, no lo hace un mejor hombre, capaz de contribuir con algo de valor a sus amigos o a la sociedad, entonces, él o su filosofía han fracasado.

Algunos Maestros les enseñarán los “Misterios” [1 Corintios 15: 51], que ya no serán misterios – secretos de las Eras que nunca serán más secretos. Tú encontrarás la cadena que unirá todos los tapices de la verdad en cada forma múltiple del todo. El designio sobre todas estas partes posiblemente puedan abortar las ideas embriónicas que están determinadas para germinar en tu conciencia, hasta que se despliegue en la magnificencia de tu propia comprensión del alma, sobre las leyes del cosmos. Estas leyes han sido dadas a conocer mediante signos desde mundos muy lejanos, desde las pléyades, así como desde el sol de nuestro sistema solar, desde las arenas del Sahara y de los altos pinos del Darjeeling.

Encontrarás dentro, la sabiduría de las Eras, los pensamientos de un Cristo, de un Buda y muchos otros santos y servidores del mundo – todos quienes son Uno en el Señor que dijo: “Tengo otras ovejas que no son de este corral. A ellas también las llamaré y oirán mi voz. Y habrá un solo rebaño como hay un solo pastor” [Juan 10. 16]. Los conocimientos que han sido guardados en los retiros de los Maestros por miles de años. En las palabras del apóstol (Pablo), “Enseñamos el proyecto misterioso y secreto de la sabiduría divina, lo que él decidió desde el principio para llevarnos a la gloria” [1 Corintios 2: 7].

Estamos conscientes con la venida de la vanguardia de la Luz, sobre el cuerpo planetario, “Los hiciste reino y sacerdotes para nuestro Dios y dominarán toda la tierra” [Apocalipsis 5: 10], quienes han escuchado los susurros del universo en el corazón y el alma, quienes han germinado con el Gran Espíritu sobre los ritos de la creación – todos esos que tuvieron que actuar en el drama cósmico, recreando el ritual del cosmos, una rosa, una célula o una concepción en la Mente de Cristo. Estos son aquellos quienes no están temerosos de envolverse ellos mismos en la Realidad, para estar seguros de su propia auto maestría; el destino.

Así como Diógenes con su linterna, recorrió las calles en busca de un hombre honesto, así te invitamos a ti, tú lector, para levantar la antorcha de tu Mente y sin ningún titubeo, buscar dentro de ti la Verdad; porque allí aprenderás el código de tu identidad, de la Naturaleza y de la Vida misma. Y en el proceso tú encontrarás el poder del Espíritu Santo, por el mismo que cada hombre se convierte en el rey de su propio reino y sacerdote de su propio templo; en respuesta del fíat del Logos: “Que tenga dominio sobre la tierra” [Génesis 1: 26].

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