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Sanat Kumara: El Primer Guardián de la Llama

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Sanat Kumara: El Primer Guardián de la Llama

En ese momento, en ese momento supremo que se estaba juzgando el destino del planeta y la gente, una llama de la libertad se levantó, fue la llama de Sanat Kumara, conocido como el Anciano de los Días, la memoria de quien fue Grande, e inclusive es recordado en el Antiguo Testamento en el libro de Daniel. “Pusieron unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve; su pelo, algo como la lana blanqueada. Su trono era de llamas de fuego con ruedas de fuego ardiente” el Anciano de los Días, Sanat Kumara, era el jerarca de Venus, la estrella hermana de la tierra en este sistema solar. Sanat Kumara vino ante esos concilios. Parado ante ellos levantó su mano y dijo: “¡Un momento! no hagan eso con la tierra ¡Yo iré! Yo seré el alma en la tierra que elige mantener la llama de la libertad por toda la vida. Yo mantendré la llama, hasta que alguien responda, hasta que uno responda, luego algunos pocos después y luego muchos más vendrán a reconocer el fuego del corazón. Yo iré.” Por su libre albedrío un jerarca que no tenía que haber venido a la tierra vino a tierra. Él ya estuvo libre. Él eligió venir a liberar a los cautivos, a liberar a las almas, prisioneros y atados por su propia conciencia animal y carnal.

Así vino Sanat Kumara. Él vino de Venus. Él vino con los Señores de la Llama, él vino con muchas almas de otros planetas a este sistema quienes se ofrecieron de voluntarios a mantener la llama con ellos. Ellos también levantaron sus manos y dijeron “Sanat Kumara, OH Señor de la Llama, nosotros no te dejaremos que vayas solo a la tierra. ¡Nosotros iremos también! Nosotros iremos a ayudar a nuestros hermanos y hermanas quienes se han olvidado de la llama, quienes se han olvidado de forzar la libertad dentro de sus almas.” Y así los voluntarios vinieron. Ellos vinieron con Sanat Kumara; ellos vinieron a Shamballa.

Shamballa, ciudad de luz, así fue llamado por el Anciano de los Días, ese fue el lugar donde él coronó sobre el altar del templo que se erigió para preservar la llama de la vida, que fue llamada, la  luz tripartita, porque es el foco del poder, sabiduría y amor – el azul, el amarillo y el rosado. Es el foco de la Trinidad de los aspectos de la creación: Brahma, Vishnu y Shiva – Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es el foco del AUM, la trinidad de Alfa convirtiéndose en Omega a través de la individualización de la llama – Tú.

Así la llama fue coronada, el retiro fue construido y Sanat Kumara fue el primer Guardián de la Llama, después de la caída del hombre y de la mujer en la tierra. Esta historia es contada en el pequeño libro los Guardianes de la Llama y también de otras almas y otros Maestros Ascendidos que vinieron porque él vino para guardar la llama – la historia de Saint Germain llevando la llama de la Era de Acuario en estos tiempos y espacios creó la orden llamada la Fraternidad de los Guardianes de la Llama dedicada a guardar la llama de la libertad en representación de la humanidad y en memoria del Anciano de los Días.

No solo en memoria, porque la Fraternidad de los Guardianes de la Llama, está compuesto de almas quienes vinieron con la banda original, también por almas quienes han estado aquí por eones enseñando a la humanidad y mostrando a estos el camino. Y en sus enseñanzas y demostraciones algunas veces se han olvidado de ellos y han creado karma, logrando estar atados a las evoluciones de la humanidad, pero finalmente vienen al lugar donde con poderosos fiats de Dios – determinación ellos invocan: “¡Esta es la vida!” ¡Esta es la encarnación! ¡Este es el tiempo y lugar donde seré libre, donde haré mis llamados y elección con seguridad, donde voy a ratificar la llama de la libertad, de Shamballa y de mi alma!

Esta libertad de traer hacia adelante la llama es algo que debe salir de adentro. Porque nosotros tenemos el libre albedrío y el deseo debe ser propio. Debemos desear ser libres. Tan pronto como tengamos el deseo, lo atamos hacia el gran impulso del deseo de Dios para ser libre; quien reinforza nuestro deseo tenemos el movimiento de las aguas y de los fuegos de la libertad dentro de nosotros – el deseo del alma confirmando el deseo del espíritu. (El término “Espíritu” se refiere a la Presencia Yo Soy, la individualización de su propia llama de Dios.) La iniciación debe venir de acá abajo. Luego es ratificado y expandido por todo lo de arriba por la totalidad de la Gran Hermandad Blanca y por los Maestros Ascendidos.

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