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Las Responsabilidades del Libre Albedrío

Hijo Pródigo

Las Responsabilidades del Libre Albedrío

Tú eres un campo de fuerza. A tu alma se le ha dado la autoridad de “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla.” (La “Tierra” significa la densificación, la materialización de las energías de Dios.) Ese es nuestro mandato. Nosotros perseguimos nuestra libertad espiritual como un medio de regresar hacia nuestro origen, saber por qué y de donde descendió el alma. Aceptar la premisa del libre albedrío significa, aceptar las responsabilidades del libre albedrío. Para aceptar las responsabilidades del libre albedrío, nosotros debemos estar pendientes para ver la causa y el efecto. ¿Cuáles son las causas por las cuales nosotros hemos permitido que el libre albedrío y que los ciclos se presenten desde este campo de fuerza, el mismo que es nuestra identidad? Y mientras nosotros mantenemos la marcha del tiempo los movimientos de las espirales del espacio ¿Cuáles son los efectos de esas causas que nosotros hemos puesto en movimiento?

¿Alguna vez has logrado ser testigo de alguna manifestación devastadora en tu vida, en tu casa, entre tus amigos y darte cuenta que por intermedio de la Palabra Hablada, tú has creado esas catástrofes, posiblemente hayas creado penas y puede ser que hayas causado devastadoras consecuencias en la identidad de otros o la fricción del alma? ¿Has sido capaz de saber en ese momento que tú fuiste el creador, que tú mandaste hacia el frente esa causa, una espiral de energía que resultó en ese efecto? Tú has sabido muy bien entonces, que tú tenías tu libre albedrío. También supiste que Dios te hizo co-creador con Él y que en ese momento tú ejercitaste esa facultad para crear y ese fue el resultado. ¿También has podido ver cómo has traído felicidad, esperanza, sonrisas y regocijo en la gente con solo liberar una causa que resultó en el efecto? Esa es tu responsabilidad.

Ahora así como nosotros contemplamos nuestro poder en la llama de la libertad, en la libertad misma, venimos sobre la gran responsabilidad y hacemos la siguiente pregunta: si yo soy una llama y el nombre de esa llama es libertad y yo tengo el libre albedrío, y puedo crear con Dios, ¿Cuáles son las grandes consecuencias de mi creación, de mi libertad? ¿Realmente mis energías llegan a las estrellas? ¿Ellas alcanzan al sol central o solo son confinadas a este cuarto, o ellas ni siquiera salen del campo de fuerza de mi conciencia? ¿Cuál es el campo de fuerza de mi conciencia? ¿Cuál es la extensión del ser, la circunferencia de sí misma? Aquellos quienes se revelan en contra de las leyes de la vida y del ser, no muy fácilmente admiten las ilimitadas consecuencias del libre albedrío o del uso de la llama de la libertad.

Inmanuel Kant, filósofo del siglo XVIII dio un imperativo categórico, “Actúa como si tus acciones serían tomados e imitados por todo el mundo.” Determina tus acciones al preguntarte a ti mismo, “¿Yo haría que toda la humanidad haga lo que yo estoy haciendo?” él tuvo una gran razón para especificar así; porque esta es la ley de la vida que cualquier cosa que nosotros hagamos, resonará como el sonido de la Palabra, como el sonido del AUM, sobre la vida. Cualquiera que nosotros hagamos tendrá un impacto sobre cada alma viviente.

Nosotros caemos dentro de la responsabilidad de la llama de la libertad y a la vez podemos escuchar la voz de Dios. La única verdadera libertad que el hombre pueda tener, saber y ser, es la libertad que Dios ha ordenado. Esta libertad puede ser conocida, cuando el hombre emplea magistralmente el regalo del libre albedrío, para dirigir las energías de su vida para la consecución de su diseño divino, porque solo cuando el hombre pueda controlar su vida, él podrá controlar su destino, su destino es su verdadera y única libertad. Cuando nosotros vamos en pos de nuestra libertad espiritual, estamos persiguiendo el derecho de lograr nuestro destino cósmico que es nuestro destino realizado.

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