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La Meditación Eficaz

La Meditación Eficaz

En estos tiempos difíciles, es probable que no haya ninguna urgencia mayor en la vida, que la de desarrollar un eficaz hábito de meditación. A pesar que muchos se sienten independientes de Dios, el hombre en realidad es la manifestación del Padre. Por lo tanto, cuanto antes alinee su vida con la voluntad divina, lo más pronto posible encontrará la emoción de vivir y ser el Cristo de Dios.

En todo el mundo, los hombres exaltan la meditación como medio para la auto-realización – a nirvana, con el triunfo en su relación con Dios. La meditación toma muchas formas, pero cuando toma la forma del meditador y pone a este en el horno del fuego ardiente del amor de Dios, hacia el crisol de la voluntad de Dios, a la fuente de iluminación que él pueda beber, al manto de servicio que él pueda dar y a la expresión de abundancia de la naturaleza en su vida que purifica a través de la meditación, liberándose así de deseos excesivos, entonces y solo entonces, pueden  los maestros ascendidos usar a este individuo en toda su plenitud.

Hablo de las meditaciones que son como las personas que tienen miedo de mojarse, ellos bambolean sus pies en el océano, temeraria y momentáneamente, siempre se disponen a correr de las inundadas olas. La meditación, entonces, debe entrar con el deseo de ir donde Dios va.

En primer lugar, uno debe obtener el sentido de sí mismo. La antigua máxima “Hombre, conócete a ti mismo” es la clave de la espiritualización del ser, la cual debe ser conocida antes que pueda ser transformada. Entonces uno debe aquietar las condiciones vibratorias, las olas de sentimientos y pensamientos que acechan por todas partes en la atmósfera, tratando de intranquilizar al individuo. Después que uno ha logrado acallar la agitación de la mente y los sentimientos, pensamientos acerca de otras personas y acerca de uno mismo, acerca de hechos que uno siente que se han realizado y en la cual uno ha sido herido; después que las lamentaciones han sido aquietadas y la mente ha sido vaciada de su contenido negativo, entonces está listo para empezar el proceso de alimentación sobre el ideal divino.

…. Ahora, una vez más la mente debe estar quieta, el motivo debe ser reexaminado. ¿Porque estoy meditando? Yo estoy meditando sobre Dios y para poder convertirme semejante a Dios. ¿Es Dios indiferente de todo el mundo o simplemente es inaccesible? Si Dios es indiferente de todo el mundo, por supuesto, el resultado de la meditación haría que el devoto también sea indiferente, creando un esnobismo espiritual. Pero si Dios es sólo relativamente inaccesible para el mundo, simplemente porque los hombres no pueden llegar hasta él, este hecho no debe interferir con el buen curso de la meditación del hombre, siempre y cuando no trate de transmitir a los demás toda la grandeza interna y los regalos espirituales del conocimiento impartido a él en sus meditaciones.

Todo lo que es recibido en lo que cada uno ha recibido en las meditaciones privadas, no está destinado a ser copiado y se convierta en un conjunto de reglas, para gobernar el despliegue espiritual de los demás. Mucha capacitación interna es dada para alisar los pliegues de la propia naturaleza, a fin de que esta pueda, ante los ojos del Padre celestial, hacer una cosa y una cosa solamente, es decir, que esta refleje a Dios. Lo que se requiere para uno, no necesariamente es requerido para otro; mientras haya disturbios en su mecanismo receptor y arañazos en la superficie del espejo de su mente y corazón, cada anomalía, cada arruga, hará una imagen imperfecta.

La meditación, entonces, sirve para calmar la furia de las tormentas de la persona misma, las cuales fomentan maya en la conciencia. Y es para purificar y calmar la atmósfera del pensamiento que los hombres deben darse cuenta, de que las cosas que son menos que divinos, simplemente no son divinos (sin embargo los hombres las han impregnado con sus propias ideas y realidades objetivas).

Ahora el hombre debe reconocer el espíritu del Señor que sopla el viento. Lo invisible debe convertirse en visible ante él. Él debe tratar con sutilezas y cósmicas insinuaciones. Él debe reconocer las murmuraciones de la voz de Dios que le enseñan el significado del amor – “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.” El hombre debe convertirse en un instrumento para todo lo bueno (todo de Dios) hacia todos los hombres; pero él debe percibir como Dios que él siempre debe irradiar su logro con suavidad, imperceptiblemente hacia el universo. Forzar sus opiniones y descubrimientos sobre otros puede ponerlo en una posición de ser el blanco de mucho resentimiento.

El discípulo quien medita sobre Dios debe aprender el arte de identificarse graciosamente con Dios, cuyos problemas ascendentes para el mundo son reales y tangibles hoy y como siempre lo han estado. Su preocupación brilla con el sol de su constancia; sin embargo, él no siente la punzada de angustia o el tirar ante la vorágine de la insatisfacción humana, la depravación de las depredaciones de los hombres.

Ahora el alma está con Dios. Dios es la única realidad del ser y la realidad es contactada por el discípulo. ¿Qué debe hacer él con este gran producto que ha importado de los reinos más altos pero que no puede impartir a nadie acá abajo, a excepción de los que están preparados? ¿No es su papel de hacerse una puerta abierta de entrada para que una mayor luz que él siente que no se debe dispensar? ¿Pero es esta pared de la no dispensación la que absorbe todo? ¿Y si esto es verdad de que no se pueda dispensar la gran luz o impartir a cualquiera?

El poder del ejemplo es el vínculo más fuerte en el mundo que habla del Ser Más Elevado quien tuvo que descender en la humanidad. Lo que se debe decir, entonces, de los avatares, de los grandes que han venido como poderosas luces brillando a través de los cielos – Cristo que vino para enseñar y predicar las nuevas de su Padre, el Buda que vino meditando y explicando el sendero óctuple, Mohammed que vino como un ardiente y agitado corcel, impartiendo los conocimientos de la ley, así como muchos otros quienes han descendido a la tierra para hacer la voluntad de Dios.

Es un error, asumir que uno debe quedarse atrás y esperar porque la familia, amigos o vecinos no responden a esas poderosas pero sutiles emanaciones de Dios que siempre existe en la atmósfera. ¡Medita, entonces, con la idea de sumergirte en el océano de Dios! ¡Medita con la idea de obtener todo lo que Dios ha guardado para ti! ¡Medita con la idea de encontrar al Más Esplendoroso Dios, aún si te cuesta todo lo que tienes y mucho más! ¡Anda en deuda si es que es necesario, pero debes tener en mente que la meditación, es la meditación entre Dios y el hombre!

Tus pensamientos deben convertirse en cálices en el que Dios pueda poner la verdad acerca de sí mismo; cuando esa verdad sea conocida dentro del marco de lo relativo y a medida que más y más en la tierra aspiren a lograr su ascensión, ellos encontrarán que al remover los velos, es una experiencia maravillosa. Nosotros no podemos negar que puede ser difícil, para los hombres quienes a menudo se identifican con los velos que ellos mismos han creado. Pero ahora mediante la meditación, estos velos serán eliminados uno a uno y el poder ardiente de la luz, mostrará al hombre, como un nuevo arquetipo de sí mismo.

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