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Yo Soy

Yo Soy

El verbo ser, es la primera declaración del ser y Dios es la primera causa. El verbo ser siempre debemos afirmarlo de una manera positiva, ya que al hacerlo sabemos que estamos usando la energía de Dios. Cuando la gente usa esta expresión positivamente, “Yo Soy sano”, “Yo Soy una persona muy importante”, “Yo Soy rico”, “Yo Soy bueno”, está manifestando el verdadero nombre y energía de Dios de una manera positiva. En cambio, si lo hace negativamente, como “Yo Soy muy pobre”, “Yo Soy un tonto”, “Yo Soy un loco”, “Yo Soy un desgraciado”, atraerá poco a poco esa energía negativa que no es de Dios, más bien es la energía del ego humano.

El ego humano, siempre nos está desviando de nuestra identidad divina, tiene que pensar que el ego constantemente está entrometiéndose en nuestra vida, debemos reconocerlo y destruirlo, porque nos arruina la vida. Hay veces que se aparece como intelecto, “Yo Soy como soy y nadie me va a cambiar”,“Yo Soy quien soy y hago lo que me dé la gana con mi cuerpo.” Yo Soy, es la manifestación de la vida, es Dios en manifestación, Dios en acción. Los seres humanos deben tener cuidado cuando están usando estas leyes, debe estar consciente en su modo de pensar y expresar, porque de ellos depende que la esencia de la vida actúe de una manera perfecta y así disponer como se va a usar la energía de Dios.

Las expresiones y pensamientos deben ser correctos para que la vida reitere su perfección con toda naturalidad. Cuando estamos usando el Yo Soy, estamos empleando el principio más poderoso del universo, lo cual denota nuestra divinidad que solo es perfección; todo lo que sea menos que perfección, es una aberración del mal uso de la energía de Dios. Cada vez que decimos Yo Soy, estamos abriendo la puerta para que todas las cosas buenas vengan hacia uno, de esa fuente inagotable que es Dios en acción. Es la facultad de obrar en la vida, es la identificación con Dios, es realmente la energía de Dios. Cuando hay una pareja que ha decidido tener hijos, debe invocarse al ser supremo y decretar que le mande como hijos a seres de luz, seres avanzados espiritualmente. Cuando un ser va a hacer su transición decretar y ordenar que en la próxima reencarnación, se le asigne como padres a seres de gran luz. Hacerlo con gran convicción y se hará realidad.

Es una ley inmutable, a través de la historia se ha usado esta gran verdad, no es una fantasía, ni para tomarlo como broma o que solo es producto de las ideas de las enseñanzas Budistas, Hinduistas o de personas espirituales que no tienen fundamento, es más bien la ley del universo, la ley cósmica de Dios. El Yo Soy, solo puede representar perfección y armonía. Cada vez que estamos tentados a decir cosas adversas a ésta, meditemos lo que estamos pensando en decir e inmediatamente teniendo conciencia, retractarse de estos malos pensamientos y expresar con vigor la perfección divina.

Ya eres consciente que Dios está dentro de ti manifestándose en tu vida diariamente, tanto interna como externamente. Al mismo tiempo está manifestándose en cada persona del universo, no hagamos un hábito de usar la energía de Dios incorrectamente, puesto que no es la verdad. La verdad es la única que te liberará de toda atadura imperfecta. Debemos canalizar la energía de Dios positivamente. Tenemos la facultad de rechazar, perfeccionar, aceptar, desechar, negar categóricamente todo lo que se manifieste dentro y fuera de nuestro ser, es la facultad inherente de nuestra divinidad, puesto que somos hijos e hijas de Dios. Todo lo que nos está pasando ha sido creado por nosotros mismos, no es coincidencia, ni el destino, ni la voluntad de Dios, nosotros somos los causantes de todo lo bueno y malo que existe a nuestro alrededor. Nuestros pensamientos carnales, han hecho de nosotros, creadores de imperfección

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